Diario de León

Cincinnati estrena un concierto con obras del poeta leonés Colinas

El compositor Roig-Francolí pone música a ‘Cinco canciones con los ojos cerrados’.

Imagen de archivo de Antonio Colinas en su domicilio de Salamanca, junto a su ‘Obra poética completa’.

Imagen de archivo de Antonio Colinas en su domicilio de Salamanca, junto a su ‘Obra poética completa’.

Verónica Viñas
León

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La poesía de Antonio Colinas es pura música. Lo sabe bien el compositor ibicenco Miguel Roig-Francolí, que ha dirigido en primicia en Cincinnati una obra con música inspirada en los poemas del escritor leonés. Era el estreno mundial de Cinco canciones con los ojos cerrados. Las piezas son para soprano y piano y están inspiradas en cinco poemas del autor bañezano con el mismo título.

Aunque no es la primera vez que la poesía del autor de Sepulcro en Tarquinia ‘ilumina’ a un compositor, Colinas ha reconocido que le hace mucha ilusión.

«Conecté muchísimo con los poemas, con su aspecto místico y con su gran riqueza metafórica y poética, y la música surgió de los versos de forma muy natural, casi sin esfuerzo», afirmó en declaraciones al Diario de Ibiza Roig-Francolí, profesor de Teoría Musical y Composición en el College-Conservatory of Music de la Universidad de Cincinnati.

La soprano puertorriqueña Abigail Santos Villalobos fue la encargada de poner voz a los poemas de Colinas. El escritor leonés declaró, poco después de que leer las partituras de su amigo Roig-Francolí que su música «tiene ese sentido de infinitud que también me interesa mucho desde el punto de vista literario».

El silencio más sonoro

Cinco canciones con los ojos cerrados pertenecen al libro Tiempo y abismo y fueron compuestas en el otoño del 2011 por el compositor oriundo de Ibiza, El poemario cierra la trilogía a la que pertenecen también Los silencios de fuego y Libro de la mansedumbre. Una llamada al silencio, porque la palabra del poeta es un viaje hacia el silencio. Primero fue música no audible si no se pronuncia, que es la música del verso, el ritmo del verso. Y ahora, paradójicamente, ese silencio suena con las notas que ha compuesto Roig-Francolí.

El propio Colinas ha reconocido que en Cinco canciones con los ojos cerrados, que cierran Tiempo y abismo, hay esa búsqueda de un silencio sonoro. «Un silencio que no es un silencio negador, negativo, sino un silencio comunicativo».

Como ocurre con otros artistas españoles, el compositor balear es una autoridad en Estados Unidos, donde ha actuado junto a Daniel Barenboim y Plácido Domingo, y casi un desconocido en España.

Hace tres años el compositor ibicenco estrenó en Burgos la obra para violín y piano Canciones del infinito; y , después, en el Carnegie Hall de Nueva York.

Roig-Francolí también puso música a un ciclo de canciones para la soprano española María Bayo y el pianista Miquel Estelrich. Eran Canciones con los ojos cerrados, basadas en un ciclo de poemas de Antonio Colinas, con el mismo título.

La poesía de Colinas le ha debido sonar igualmente a pura música al escritor y profesor camerunés Guy Merlin Nana Tadoun, que acaba de publicar el libro Tradición y transtextualidad en la lírica inaugural de Antonio Colinas. El ensayo muestra la trascendencia de Preludios respecto de poemarios vecinos como Junto al lago y Poemas de la tierra y la sangre. El camerunés hizo su tesis doctoral sobre Antonio Colinas o la escritura como aventura circular.

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