Diario de León

Vicente Molina Foix reúne en ‘La musa furtiva’ 40 años de poesía

El escritor se sorprende al constatar que ha escrito más versos de los que imaginaba.

El escritor ilicitano Vicente Molina Foix.

El escritor ilicitano Vicente Molina Foix.

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miguel lorenci | madrid
León

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Desde sus catorce años no ha dejado de escribir unos poemas que «desde la beatería» pasaron a bascular «entre el dandismo y el gore». Vicente Molina Foix (Elche, 1949) más conocido como narrador, solo había publicado dos poemarios a lo largo de más de cuatro décadas. Sin embargo este ‘dandi de inclinación gore’ es un poeta constante de presencia intermitente que jamás ha dejado de alumbrar versos desde mucho antes de su temprana inclusión en la antología de los Nueve novísimos con la que José María Castellet hizo historia a finales de los setenta. Por más que su publicación haya sido discontinua, en plena madurez Molina Foix se ha decidido a reunir la totalidad de sus poemas en un solo volumen, La musa furtiva que publica la fundación José Manuel Lara en su colección Vandalia.

Un poema al día

Confiesa que nunca se acuesta «sin leer al menos un poema nuevo» y sostiene que la poesía «es un vicio consustancial al alma». En su meticulosa revisión apenas ha eliminado algunos versos de los publicados tanto en las antologías como en sus dos únicos poemarios: Los espías del realista (1990) y Vanas penas de amor (1999). «Conservo todos los pedazos de papel de mi vida, y esto ha sido una labor de arqueología, de excavación y autodescubrimiento, de reconstrucción de mí mismo» explica el poeta, escritor y dramaturgo que ja publicado «apenas el 20% de los poemas que he escrito».

Se dice así sorprendido al constatar que «he escrito mucha más poesía de la que imaginaba y que no recordaba», pero asegura que «a pesar del paso del tiempo reconozco en esos versos mi propia voz; incluso en el poeta joven, torpe e inexperto que fui».

Unos poemas que sorprenderán a muchos lectores de un narrador como Molina Foix, profesor de literatura española en Oxford en su día, autor dramático, crítico y director de cine que tiene en su haber premios como el Herralde de novela por La quincena soviética o el Nacional de Narrativa y el Salambó por El abrecartas y que mezcla en su vena poética ironía y cinismo.

Su irregular viaje poético arranca con poemas religiosos como el que escribió a los doce años, dedicado a la Inmaculada Concepción y que ha excluido un Molina Foix que confiesa que fue «muy beato hasta los quince años y estuve a punto de ser jesuita». Salta luego a prosas poéticas de carácter irracional, a una poesía amatoria y centrada en «la pérdida», y llega a los poemas de lenta elaboración de los últimos años que anticipa y que reunirá en un poemario con el título provisional de Aún llueves. « No he sido nunca un poeta sentimental» se ufana. El propio autor reseña que su voz poética «trata de los temas amorosos, de la enfermedad y de la muerte, enfrentándose a la desaparición y al sentimiento de pérdida con cierto distanciamiento». Admite así que es «un poco gore, aunque no sea muy aficionado al género». «Me gusta hacer sangre de forma contenida pero busco que la herida de la palabra y el sarcasmo que aplico a los demás me afecte a mí mismo» se justifica.

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