Fallece Jaime Salom, uno de los grandes dramaturgos del siglo XX
Quiso donar su producción teatral «a los autores», de forma que SGAE lo conservará.

El dramaturgo barcelonés, ilustre representante de la dramaturgia española.
Con la muerte de Jaime Salom ayer en Sitges (Barcelona) a los 87 años, desaparece uno de los últimos ilustres representantes de la dramaturgia española de la segunda mitad del siglo XX, en la que figuran nombres como los de Buero Vallejo, Antonio Gala, Martín Recuerda o Carlos Muñiz.
Hijo del oftalmólogo Salom Calafat, Jaime Salom estudió en un colegio jesuita, donde ya le inculcaron la afición por las letras. Cursó la carrera de Medicina en la Universidad de Barcelona, donde se graduó en 1949, y luego se especializó en oftalmología, especialidad que ejerció hasta 1992. Durante su etapa de estudiante universitario ganó, en 1948, el premio TEU (Teatro Español Universitario) y también dirigió grupos universitarios y ejerció la crítica en algunas revistas. Años después, en 1954, estrenó su primera obra de teatro, El mensaje , en el Arriaga de Bilbao. Tuvo que esperar hasta 1959 para estrenar en Barcelona, en el pequeño Teatro Alexis, esa misma obra y un año después la presentó en Madrid junto a la comedia Verde esmeralda .
Siguió luego un período de varias comedias, hasta que en 1961 llegó su gran oportunidad: la presentación en el Teatro Reina Victoria de Madrid de Culpables , que se tradujo a varios idiomas y se estrenó en diversos países americanos. Ese mismo año se representó en Barcelona su primera obra en catalán, La gran aventura , por la que obtuvo el Premio de la Crítica a la mejor obra estrenada en 1961. En 1964, su obra Juegos de invierno , dirigida por Luca de Tena, consiguió el Premio Isaac Fraga, y el Ciudad de Barcelona por Motor en marcha . Además, puso en escena otro título, Falta de pruebas , en el Teatro Barcelona.
De su propio bolsillo
Con su pieza El baúl de los disfraces se hizo en 1965 con el Premio Fastenrath de la Real Academia Española, y estrenó otras dos obras: El espejo para dos mujeres y Parchis-party . En diciembre de 1967, se inauguró en Barcelona el Teatro Moratín con la representación de la obra de Valle-Inclán Cara de plata , un teatro promovido y costeado por Jaime Salom con la ayuda de amigos y entidades bancarias. En su propio local estrenó en 1968 La casa de las chivas , que pasó de allí al Marquina, de Madrid, donde se representó durante 1.300 funciones consecutivas y le valió muchos galardones. En octubre de 1969 estrenó en el Teatro Español de Madrid la obra Los delfines , por la que recibió en diciembre de ese año el Premio Nacional Calderón de la Barca. Durante la década de los setenta, el dramaturgo estrenó La playa vacía (1970), La noche de los cien pájaros (1972), Tiempo de espadas (1972), por el que consiguió el premio del Espectador y la Crítica; Nueve brindis para un rey (1974), y La piel del limón (1976), por la que recibió el Premio Espinosa y Cortina.
Con su obra El corto vuelo del gallo (1980), centrada en el ambiente familiar del general Franco y con Gemma Cuervo en el reparto, se produjo cierta polémica pero el espectáculo constituyó un gran éxito.
A mediados de los años 80 estrenó el musical Jerusalén, hora cero , al que le puso música Teddy Bautista. Salom, el autor en castellano más representado, estrenó en México en 1990 la obra Fray Bartolomé de las Casas: una hoguera al amanecer , basada en la vida del dominico. Uno de sus últimos trabajos fue la ópera Yo Dalí , con música de Xavier Benguerel y libreto del propio Salom, que se basó en una obra suya anterior, Casi una diosa , sobre la vida de Gala; una ópera que se representó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.