«Las guerras son sucias y se rebozan con palabras»
Noemí Sabugal presenta hoy su novela . ‘Al acecho’ en el Club de Prensa del Diario .
La escritora y periodista Noemí Sabugal.
El hombre al acecho del hombre. Un Madrid «que se disuelve, que no es real» y en el que la sospecha «es una flor salvaje que prende en cualquier suelo». Ésta es la textura de Al acecho , la novela de la escritora y periodista Noemí Sabugal, que hoy se presenta a las 19.30 horas en el Club de Prensa de DIARIO DE LEÓN, en Gran Vía de San Marcos, número 8.
Premiada en la XXXI edición del Premio de Novela Felipe Trigo, Al acecho se sitúa en Madrid durante los últimos meses de la II República, en unos momentos en los que la conflictividad social llevaría a un golpe de estado que nadie adivinaba entonces que acabaría en una larga y cruenta guerra civil.
En la presentación, además de Sabugal, estarán presentes Pablo R. Lago, director de este periódico; el crítico literario Alfonso García y el profesor y escritor Tomás Néstor Martínez.
«Madrid era una ciudad llena de hombres con pistolas en los bolsillos, de atentados diarios, de chicos amontonados en el depósito de cadáveres. Podíamos haberlo arreglado, pero no, vinieron unos iluminados e iniciaron un golpe de estado que llenó de sangre el país», afirma Sabugal.
Además de un retrato de la España de la época, Al acecho es también una historia ligada al género negro. A través del inspector Julián Fierro, del Cuerpo de Investigación y Vigilancia, se irá resolviendo un caso de asesinatos de adolescentes.
Un personaje, el de Fierro, que Sabugal define como el de aquellos a los que les gustaría «mirar hacia otro lado para no ver lo que está pasando», pero que al final se verá arrollado por los acontecimientos que precipitarán el país al desastre. «Todas las guerras son sucias, se rebozan con palabras como patriotismo y similares y no son más que arrogancia y humillación».
El acercamiento a la época es aún mayor con la reproducción en la novela de noticias extraídas directamente de los diarios de la época, sobre todo El Sol , pero también de revistas femeninas como Estampa . De ésta se muestra incluso el curioso anuncio publicitario de un aparato para el endurecimiento de los pechos. «Es para que se vea cómo cambió el cuento después. No podemos imaginar un anuncio así en la España franquista. Perdimos cuarenta años de libertad y los ganamos en mojigatería hipócrita y cosas aún peores, claro», declara Sabugal.
Es una novela que ha requerido un importante trabajo de documentación, realizado directamente en los periódicos de la época gracias a la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional, en Madrid, y con la lectura de historiadores como Gabriel Jackson o Paul Preston, y novelas testimoniales como La llama , de Arturo Barea.
«Quería una novela para sentir que sus personajes somos nosotros, que sirva para que nos interroguemos sobre qué habríamos hecho en esos momentos tan difíciles y por qué. Ofrezco preguntas, no respuestas».
Lugar: Club de Prensa del Diario. Gran Vía de San Marcos, 8 (entrada por calle Fajeros).
Hora: 19.30.