El artista Amable que León olvidó

San Sebastián acoge la retrospectiva ‘Amable Arias. Dar forma al caos y al azar’.

La viuda de Amable Arias, Maru Rizo, durante la presentación en San Sebastián de la exposición dedicada al artista.

León

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Para Amable Arias su nombre resultó una broma de la vida. Nunca tuvo suerte. El polifacético artista berciano, que no gozó de reconocimiento pese a que su obra destilaba genialidad, es rescatado ahora en San Sebastián en la exposición Dar forma al caos y al azar, en la que no sólo se muestra la faceta artística de este compañero de generación de Chillida y Oteiza, sino todas las facetas del autor del poemario La mano muerta.

Han tenido que pasar 30 años de su muerte para que, finalmente, la obra de Amable Arias emerja. El centro Koldo Mitxelena de la capital donostiarra reúne ahora 150 piezas, la mayoría inéditas, que permiten trazar un retrato vital e intelectual de este artista global nacido en Bembibre en 1927. El accidente que sufrió con un vagón de tren a los 9 años y que le provocaría graves lesiones renales para siempre, fue la primera de una cadena de desdichas que lastrarían su vida.

Detrás de esta restrospectiva está su viuda, Maru Rizo, compañera sentimental de Arias desde 1970 y primera conservadora de su legado, así como el comisario Fernando Golvano.

Artista global

Uno de los aciertos de la exposición es que supone una aproximación a la figura de Amable Arias como artista global, de ahí que junto a sus dibujos, también se exhiben poemas y obras sonoras. El epicentro de Dar forma al caos y el azar es la biblioteca de Amable, parte de los 429 libros, catálogos y revistas en los que volcó su caudal creativo; más de 2.480 dibujos, anotaciones y poemas entre 1966 y 1983.

Arias ilustró a los más destacados autores y pensadores de izquierdas, desde Adorno a Borges, pasando por Chomsky, Fromm, Lenin, Marcuse, Marx o Sartre, con una suerte de dibujos que el autor denominada «pequeños Tupamaros».

La exposición -que bien podría venir a León- permanecerá abierta al público hasta el 8 de junio e incluye inéditos como Rollo, que, como indica el título, es un rollo de papel de 95 metros, que Arias utilizó para dibujar. Además, la exposición rescata la última obra del malogrado artista leonés afincado en San Sebastián desde los años cuarenta, Historia de Euskalerria, que realizó en 1984 inspirada en un libro del mismo título que recibió como regalo, pero con todas las hojas en blanco, porque se trataba de una prueba de imprenta. El artista utilizó este libro en blanco para dibujar su autobiografía, al plasmar 155 dibujos y collages con todo su universo. El libro lo terminó pocos días antes de su muerte. Resultan llamativas dos obras sonoras: Poemas fonéticos (1981) y Espacios poéticos (1981-1982), con las que Arias se anticipa a las performances . Entre los documentos hay catálogos censurados y el acta fundacional del grupo Gaur, creado en plena dictadura franquista para luchar contra el aislamiento cultural.

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El Grupo Gaur lo formaban ocho artistas: Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Remigio Mendiburu, Rafael Ruiz Balerdi, Amable Arias, José Antonio Sistiaga, Néstor Basterretxea y José Luis Zumeta. Los retratos de algunos de ellos así como varios autorretratos de Amable Arias forman también parte de la exposición. Golvano ha lamentado que Arias siga siendo un desconocido, al contrario del resto de miembros de Gaur. «Él fue el más libre, el más rojo y el más pobre».