La burguesía leonesa se destapa
San Marcos acoge hoy la presentación de la investigación sobre el papel de los burgueses durante la República y la Guerra Civil realizada por Fernández-Llamazares.
Imagen de los antiguos almacenes Pallarés.
El Parador de San Marcos acoge esta tarde la presentación del libro Crónicas de la Burguesía Leonesa. Sobre un episodio de la Guerra Civil en León.
La obra recoge centenares de imágenes y documentos inéditos de varias de las familias de la burguesía leonesa de finales del XIX y principios del XX, como los Los Pallarés, los Álvarez Carballo, los Fernández Llamazares, los González del Ron, los Gómez Barthe, los Suárez Uriarte o los Lescún. Durante 25 años, Francisco Javier González Fernández-Llamazares ha ido reconstruyendo el álbum de todos los que tuvieron en sus manos las riendas de la vida de la provincia hasta el inicio de la guerra. Cuenta el autor que una de las razones por las que se puso manos a la obra para recomponer este puzzle fue la de desvelar de qué manera se relacionaban los integrantes de este pequeño círculo, cuáles eran sus ambiciones económicas, sus relaciones sociales y las aspiraciones políticas con las que fueron tejiendo la historia de León a través de la red de sus propias vidas. «El cúmulo de datos inexactos que sobre estas sagas aparecen en libros, estudios y periódicos, al copiarse los autores unos a otros, es muy grande», asegura el autor. Y es que González Fernández-Llamazares ha contado con la posibilidad de acceder a los archivos privados de las familias citadas. El libro se centra especialmente en los tristes días del comienzo de la Guerra Civil. «La burguesía, entonces, tenía conciencia de clase, pero no conciencia política. Eso lo dejaban para lo último». El libro desvela, entre otras cosas, la campaña que se desarrolló a favor del alcalde Miguel Castaño (en la que participó el obispo Álvarez Miranda», el nombre del infausto que promovió la represión en la ciudad, Luis Medina Montoro, director general de Orden Público, la fecha real en la que Victoriano Crémer ‘ingresó’ en el campo de concentración de San Marcos (18 de agosto y no 25 de julio como siempre se ha establecido) o el error que siempre ha llevado a pensar que Santiago Pallarés Berjón fue fusilado, cuando en realidad no lo fue.