TELEVISIÓN
Adiós al hombre lobo
Opinión | Yolanda veiga
El teniente Pando y la jueza Sara tienen exactamente tres horas para desenmarañar el asunto de los hombres lobo y el alcalde corrupto que ‘costó’ la vida a Leonardo Sbaraglia, el actor con el papel más corto de la historia de la televisión (medio capítulo, una pena...). Y ese mismo tiempo para resolver en condiciones la tensión sexual.
Habrá que estar atentos porque el mondongo que han montado durante dieciocho capítulos los tienen que resolver ahora en dos episodios de hora y media cada una. ¿Y a qué vienen estas prisas? Pues vienen a que Luna, el misterio de Calenda no renueva y no rodará una tercera temporada.
No nos sorprende por dos cuestiones. La primera, el propio género, que limita mucho. Una serie costumbrista tipo Los Serrano o Médico de familia puede durar veinte años porque los protagonistas tienen hijos, y a éstos se les busca un novio, o un amante o lo que haga falta para engordar la trama y tira millas.
Pero Luna se presentó con un asesinato en el primer capítulo y bien está que veinte episodios después se resuelva ¿no? La segunda cuestión que ha contribuido al corto periplo de la serie de Belén Rueda es la deriva que ha tomado en la segunda temporada. Se han puesto graciosos, con la incorporación de dos personajes: el abuelo y la asistenta, interpretados magníficamente por Álvaro de Luna y Estefanía de los Santos, pero que parecen metidos con calzador en un guión excesivamente estirado también por la parte de la trama adolescente.
Luna nos gustaba porque un chaval se convertía en hombre lobo y al que se descuidaba le limpiaban el forro en el bosque. Lo del abuelito metepatas y los chavales que se besan en el instituto no hacía falta. Los responsables de la ficción de Antena 3 decían que querían hacerla «más luminosa y colorida», pero no se puede contentar a todos. No volverá a haber otra serie como Los Serrano porque la familia ya no ve la tele junta en el salón.