Cuatro bodas y muchos amantes
Encandiló a Miguel Mihura; fue musa del poeta León Felipe; de Ernest Hemingway aprendió a fumar puros. Para ser una mujer que en su juventud apenas sabía leer y escribir, la belleza de Sara Montiel hizo estragos en la intelectualidad de la época. No solo los hombres de letras cayeron rendidos ante la hermosura voluptuosa de Sara Montiel. También lo hicieron periodistas, actores, empresarios y hasta políticos.
Ni todo un Premio Nobel como Severo Ochoa pudo resistirse a los encantos de una mujer desinhibida y mito sexual indiscutible de la España de los cuarenta y cincuenta. De Severo Ochoa, a quien conoció en Nueva York, decía que era «el amor de su vida». Y un amor imposible. «Para él, Carmen [su esposa] era intocable, pero, como dice la canción, yo era la primavera y ella el otoño», desveló la actriz en sus memorias
Esta mujer indomable vivió la aventura americana al lado de James Dean. Saritísima tuvo una vida amorosa turbulenta: se caso cuatro veces y coleccionó una larga nómina de amantes de la que la artista siempre alardeó, lo que causaba perplejidad en la mojigata sociedad del NO-DO
Miguel Mihura, con el que estuvo cuatro años, fue quien animó a la joven a embarcarse rumbo a México. Antonia Abad Fernández se casó por primera vez con Anthony Mann cuando ella tenía 28 años y él se debatía entre la vida y la muerte. Aconsejada por su hija, Sara Montiel optó por casarse ‘in artículo mortis’ en 1957 con el director de cine, compromiso que renovó pasando por el juzgado cuando Mann se recuperó del infarto que le mantenía postrado. Su segundo matrimonio, esta vez con el industrial José Vicente Ramírez Olalla, «fue un error». Nunca llegó a saber a ciencia cierta cómo se enamoró de él. Por fin encontró a un hombre que la entendiera cuando conoció a José Tous, un empresario mallorquín, el hombre con el que encontró la química indispensable y el que le procuró una tranquila felicidad. Con Pepe Tous vivió 22 años, los mejores de su vida sentimental. Pasajero fue el matrimonio con Tony Hernández, un cubano 36 años más joven que ella. Le sustituyó Giancarlo Viola, un perillán italiano.