«No me gusta mandar al infierno literario a nadie»

Imagen de archivo del escritor y etnógrafo José Luis Puerto.
—¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?
—Releo de continuo a Borges, a Gabriel Miró y a Azorín.
—Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).
—Don Quijote. Santiago, el viejo pescador de La Habana. Esa suerte de sagrada familia de humildes pescadores del golfo de México: Juana, Kino y Coyotito. Son todas ellas figuras que proceden de la vida.
—Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).
—No me gusta mandar al infierno literario a nadie.
—Un rasgo que defina tu personalidad.
—La bondad y la entrega.
—¿Qué cualidad prefieres en una persona?
—La sinceridad, el afecto y la nobleza de ánimo.
—¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?
—Está entre las comedias bárbaras y la picaresca, necesita un rearme moral muy grande, que no sé si una sociedad en la atonía de la nuestra es capaz de propiciar.
—¿Qué es lo que más te divierte en esta vida?
—Como mejor me lo paso es hablando y conviviendo con la gente normal y corriente, con los que viven a ras de tierra.
—¿Por qué escribes?
—Por una suerte de fatalismo: lo hacía antes de ser consciente y de reflexionar sobre ello.
—¿Crees que las redes sociales, facebook o twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?
—No he accedido a tales redes, de momento no las necesito.
—¿Cuáles son tus fuentes literarias a la hora de escribir?
—Son más bien fuentes vitales: lo que vivo, lo que me hace disfrutar y lo que me provoca dolor, lo que me conmueve. Las literarias me ayudan a modular mi propia utilización de la lengua.
—¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?
—Sigo algunos blogs, pero de modo esporádico y ocasional.
—Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.
—Daré tres que lo complementan: Nada hay que nos aleje de nuestro hondo oficio de inocencia (Claudio Rodríguez). Entregarnos enteros en cada acto que realizamos (Pessoa). La disponibilidad sigue siendo la salvación (Edmond Jabès).