De píxeles, cine y romanticismo
La pintura del artista argentino Martín Riwnyj vuelve a la galería Sharon Art.
Imagen de Marlon Brando caracterizado como el Padrino en una de las obras que pueden verse en la galería Sharon Art.
Martín Riwnyj es un pintor argentino que tiene vocación viajera. En los últimos tiempos, además de España e Italia, sus países de adopción, ha viajado prácticamente por toda Hispanoamérica mostrando su obra y buscando inspiración para sus nuevos cuadros. «Hace —nos dice— poco más de un año y medio que no visitaba León, donde periódicamente tengo una cita ineludible con la galería Sharon Art». Pintor de sólidas bases y ciudadano del mundo, el artista explica su evolución en los últimos meses. «Me mantengo en una continua exploración, no me basta con dedicar al arte dos o tres horas diarias, tengo que estar prácticamente el día entero ante el lienzo. Siempre estoy experimentando, buscando nuevos caminos, siempre hay horizontes diferentes, pero hay que buscarlos y tener la suerte de encontrarlos».
La pintura de Martín Riwnyj tiene una personalidad propia que la distingue, pero en cada vuelta de tuerca que el pintor realiza se incorporan a ella interesantes novedades. «En esta muestra —explica— además de las novedades plásticas, también hay un giro en la temática, he incorporado muchas imágenes cinematográficas. En algunos casos mis cuadros están realizados sobre fotogramas de diferentes películas de éxito, como El Padrino o Blade Runner. Naturalmente siempre hay entre mis obras algunas dedicadas a esas mujeres que viven en escenarios con un cierto aire de ensoñación, y que miran por las ventanas de ciudades inmensas e inhumanas. Creo que en estos casos los escenarios de mis cuadros son ahora un poco más relajados».
En cualquier caso un de las novedades que ofrece al espectador la obra del pintor argentino, es una continua serie de citas geométricas que sobre todo se reflejan en el fondo de sus lienzos. «Es algo que ha ido apareciendo en los últimos tiempos. He tratado de combinar lo puramente geométrico con la impronta de la mancha. Tengo claro que no me interesa en ningún caso una pintura que sea demasiado rígida. Estos cuadritos son un pequeño homenaje a la era digital, son pequeños píxeles que recuerdan la realidad de la plástica digital. Pero siempre disfrutando del color al máximo así como de las manchas y las texturas».