De la mitología al futbolín

Fernández Hurtado presenta en la galería Bernesga una exposición presidida por un gran cuadro que traslada al siglo XXI la inmortal ‘Fragua de Vulcano’, de Velázquez.

El artista segoviano Fernández Hurtado ante la gigantesca obra que expone en la galería leonesa Bernesga.

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marcelino cuevas | león
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La Fragua de Vulcano, pintada durante el primer viaje que Velázquez realiza a Italia, entre los años 1629-1631, es una obra que el pintor hace porque le apetece demostrar su potencial artístico. El tema resulta extraño para la pintura española, ya que se trata de una historia de la mitología y los artistas españoles estaban en esa época más unidos a la tradición religiosa.

El cuadro muestra el momento en que Apolo se presenta delante de Vulcano (que se encuentra fabricando armas para el dios de la guerra Marte, concretamente un armadura)  para comunicarle que su esposa Venus, le ha sido infiel con el dios de la guerra. De ahí la cara de sorpresa tanto de Vulcano que deja de martillear sobre el yunque como de alguno de los personajes que se encuentran a su lado.

Ustedes se preguntarán ¿a qué viene esta cita velazqueña? Pues tiene sentido porque es imprescindible para enfrentarse a la enorme pintura, de las mismas dimensiones que el original, que preside la exposición que presenta en la sala de arte Bernesga el artista segoviano David Fernández Hurtado.

Se trata de un óleo sobre madera en la que los personajes tienen tamaño real y en la que se traslada al siglo XXI la inmortal obra de Velázquez.

La dignidad del pintor

El artista explica así su monumental cuadro: «Es una representación de mis amigos unidos en mi estudio en torno a un objeto lúdico, un futbolín. Evoca a un clásico magistral, como es La fragua de Vulcano. He intentado traer a la actualidad lo que yo creo que el artista clásico quería representar con ese cuadro. Él intentaba resaltar a través de su obra la dignidad del pintor y de su obra. Creo que el mensaje también es importante en este momento que vivimos».

Fernández Hurtado realiza una pintura claramente figurativa «cada vez más cercana a una realidad subjetiva y creo -dice- que es una propuesta plástica original y muy personal. Suelo pintar en formatos muy grandes, pero casi siempre lo hago para mí satisfacción, ya que nadie puede adquirir estas obras para ponerlas en su piso. Así que conservo en mi estudio una gran colección de cuadros que raramente ven la luz en las exposiciones».

En los cuadros de Fernández Hurtado hay siempre un ligero toque surrealista. «Yo pinto cosas muy cotidianas, son objetos a los que no he buscado, sino que ellos se han acercado a mí. Se han puesto delante de mis ojos y me han pedido que los pinte. De alguna manera son objetos que en principio pueden pasar desapercibidos, pero observándolos detenidamente cobran un misterio que me he sentido en la obligación de desvelar. En mis trabajos tienen preponderancia los retratos y los bodegones. También pinto algún paisaje, pero el paisaje lo suelo hacer más a nivel de ejercicio, no lo siento como algo que deba pintar de forma concienzuda. Mi técnica preferida es el óleo sobre tabla».

Lugar: galería Bernesga. Santa Clara, 2.

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