Diario de León

El arte que surgió de las brasas

La hospedería Cuca La Vaina abrió ayer la muestra ‘Óleos y palabras para el bosque’, en la que Sendo practica un catártico recuerdo del incendio que asoló Castrocontrigo .

Miguel Centeno y Ángel Hidalgo, de Cuca La Vaina, con Sendo ante uno de los cuadros.

Miguel Centeno y Ángel Hidalgo, de Cuca La Vaina, con Sendo ante uno de los cuadros.

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e. gancedo | león
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«No es el sueño de una noche de verano, fue una realidad en una semana de agosto», así comenzaba Rosendo García Ramos, Sendo, el veterano artista de San Justo de la Vega, la intervención con la que presentó Óleos y palabras para el bosque , su gran exposición instalada en Cuca la Vaina a los 20 años de la apertura al público de esta conocida hospedería situada en Castrillo de los Polvazares.

Ante una amplia representación de la sociedad, la política y los medios de comunicación maragatos y leoneses en general, Sendo se hizo acompañar por Miguel Centeno, director de Cuca La Vaina, y por Ángel Santiago, administrador de la sociedad, para declarar que la suya puede ser considerada como «la cosecha del fuego», puesto que estos cuadros surgieron a raíz del infernal incendio que el año pasado arrasó más de 11.000 hectáreas de pinar de gran valor en los alrededores de Castrocontrigo. Una sobrecogedora visión que el veterano pintor comprobó desde su propio hogar y que quiso recordar catárticamente con estos 24 cuadros de gran formato que dialogan con textos de escritores, cineastas y naturalistas tan conocidos como Julio Llamazares, Manuel Rivas, Manuel Gutiérrez-Aragón, Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre, Antonio Colinas o Joaquín Araújo.

Poética presentación

Sendo definió sus obras como «la visión de un paisaje iluminado a veces por la luna o por un sol teñido que se asoma entre nubes tostadas». Con su habitual tinte poético, habló de «la mutación del pinar, de las encinas, del robledal o los abedules por la espátula del fuego». «La carcoma y los sarpullidos se descubren después del vendaval abrasador. Despejado el manto vegetal y matorrales se descubre el bosque desnudo, fosilizado instantáneamente, dejando al descubierto la intimidad del corazón del bosque —relató—. El manto gris con sus miles de matices taponan los oídos para sumergirte en un inquietante silencio. Es el Apocalipsis; el colmenar, ahora, es una necrópolis de abejas y los panales sangran miel y cera negra».

«La combustión de las resinas han surcado las venas de los pinos, descubriendo colores más propios de una fundición. La tierra roja y siena tostada se alterna con cepellones de matorral carbonizados; y la luz, que a veces, se abre paso, recrea idílicos otoños que no dejan de ser un espejismo fugaz —prosiguió—. El corazón del bosque quedó herido y los árboles, como homúnculos sin brazos, ha quedado más penetrable».

Mientras que Ángel Santiago hacía hincapié en la «enorme capacidad de trabajo» y en la «inquietud permanente» de Sendo, «ese artista inmenso dentro de un cuerpo menudo» —parafraseando al inolvidable Victoriano Crémer— y agradecía la labor creadora de un hombre que quiso rendir tributo «a nuestro patrimonio más querido, el rural y natural»; Miguel Centeno también quiso reconocer a Sendo por lo excepcional de sus obras y glosó, somera pero muy gráficamente, la trayectoria y filosofía de la hospedería: «El pan hay que ganarlo, sí, pero no a cualquier precio». Cariño, entusiasmo, compañerismo, pasión... han sido los ingredientes tradicionales del establecimiento como lo son los del entrañable Sendo, toda una institución entre el Tuerto y la Somoza.

Visión y reflexión

Recordando las sugerentes aportaciones de Gamoneda, Rivas, Andrés Oria, Santiago Ramos, Esther Bajo, Colinas, Gutiérrez Aragón, Mestre, Margarita Merino, Llamazares... y de Josep Albanell y Juan Kruz, en catalán y euskera respectivamente, traducidas al castellano, Sendo resumió que ésta es «la visión y reflexión experimentada en varias visitas que hice con mi hijo a la zona... Con el lema en mente ‘Ama tu tierra, cuida tu entorno’ nos propusimos conmemorar los veinte años de Cuca la Vaina. Y qué mejor interacción que compartirlo con los versos de tan significativos escritores. Los poemas colgados entre los cuadros son el complemento ideal para las pinturas, de tal manera que me parecen la ilustración ideal para la narrativa de los cuadros». «La naturaleza seguirá siendo generosa, y se estimulará para generar nueva savia. Las esporas volverán a asociarse con nuevas raíces para que en otoño comience un nuevo ciclo», concluyó Sendo.

La muestra podrá verse hasta el 30 de noviembre, en horario comercial, y en agosto también los lunes, días que el resto del año permanece cerrada.

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