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León

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Crítica de televisión javier martín-domínguez

La pasión es un estado de ánimo fruto de un momento preciso. Podemos sentir esto, o lo contrario, sobre tal persona o cosa, dependiendo del instante. Puedes ser odiado y amado por los mismos, en tiempos diferentes.

El fútbol sabe mucho de eso. Ahora que el televisor es un mero álbum de cromos animados con los nuevos coleccionables para la temporada, podemos mirar la cara de Bale o Neymar; o girar la cabeza atrás y contemplar el ‘repe’ de Casillas. El drama lleva servido meses en el altar de los estadios y fuera de ellos. El salvador del equipo, el puño de oro de la selección se ahoga en el dique seco, y su caso va a peor. La cruda soledad del portero ante el penalti solo sube un peldaño más dramático al alcanzar «la insondable tristeza del portero relegado a banquillo».

Ni el personaje protagonista de Peter Handke en la traducida como El miedo del portero al penalti destila tal amargura. Esto está siendo como en los grandes dramas. Cuando el protagonista ya lo tiene todo, toca el oro, gana la fama, besa a la chica. empieza su calvario. En la mente geométrica de un portero, sea Casillas o Eduardo Chillida, que también lo fue, este juego tramposo de espejos ante la cruda mirada de la opinión pública plantea una ecuación difícil de resolver. De un dedo roto a la ruptura del clima cordial. De confrontar al entrenador o ser cuestionado por la afición. De héroe a apestado. La fases metabólicas del ídolo quemado. Quizá Casillas voló tan alto en su algarabía por parar los balones que se vio en una nube aupado a mandos celestiales. Este drama del héroe caído alimenta el poso de amargura en una Liga en crisis salvada in extremis a golpe de talonario, mientras se vendía por la puerta de atrás. Unos se van, otros no juegan. Pero rueda el balón. Siguen los partidos, la tele de pago, la venta de camisetas y los ‘puntopelota’.

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Casillas pone el drama que necesita una Liga para tener su cara sentimental. Le capta la cámara sentado con gesto cariacontecido en el banquillo del drama, absolutamente solo en un estadio abarrotado. Hecho un cromo de colección.