Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

Creado:

Actualizado:

Hoy no es un día perfecto, como cantase en su día Lou Reed. Compañeros de la minería han sido golpeados por la dureza de la muerte prematura. El sueño de seis muchachos se ha desvanecido a muchos metros bajo el suelo y ha dejado rotas las ganas de vida a muchas familias. Hoy vuelve a la memoria el porqué un minero pelea con valentía cada uno de los derechos que se vilipendian desde los ministerios. La vida para ellos está en juego siempre. Siguen desde arriba sin querer escucharnos, por eso necesitamos sin duda darnos una vuelta por el lado salvaje.

Hoy no es un día perfecto. La educación se desgrana. Se avanza hacia una ley que impone desde fuera del colectivo de profesionales una reforma que ninguno de los técnicos implicados avala. Una ley que levanta protestas multitudinarias y que a pesar de ello no genera un nuevo debate para reflexionar el porqué tanta gente implicada (profesores, alumnos y padres) está en contra. ¿Qué hace falta para cambiar una ley educativa? ¿Es posible que un equipo de un puñado de personas pueda cambiar una ley pública en contra de una mayoría técnica, cualificada y multitudinaria? Cuando la palabra y el raciocinio no son escuchados, uno acaba pensando: Necesitamos sin duda darnos una vuelta por el lado salvaje.

Hoy no es un día perfecto. La política y sus representantes se desgranan. Después de cobrar más de quince mil euros netos mensuales (ese es el salario anual más frecuente en España), los eurodiputados gozan de banalidades que en época de crisis agravan su legitimidad como representantes de los ciudadanos. Coches, hoteles y viajes cinco estrellas, amén del absentismo laboral. Cuando a los ciudadanos se les quita el pan y el agua... y sus representantes se lavan los dientes con champán, uno acaba pensando: Necesitamos sin duda darnos una vuelta por el lado salvaje.

Hoy sigue sin ser un día perfecto. Las Juntas Vecinales se desgranan. Y todo ello porque la incomprensión del grande hace que la fuerza sea el único baluarte para los ambiciosos sin escrúpulos. Las Juntas vecinales gestionan el patrimonio local con los ojos vigilantes de su pueblo. El monte de Sotillos de Sabero, por poner un ejemplo, será sin duda mejor gestionado por su junta vecinal que por un directivo sentado en un despacho en Valladolid o en el Palacio de los Guzmanes en León. La gestión directa, la democracia más cercana a la verdad, sin duda se encuentra del lado de las Juntas Vecinales, y su desaparición sólo puede obedecer a intereses especulativos y ajenos a los de los ciudadanos. Por ello la lucha es imprescindible. La democracia en su estado más loable está en peligro. Si desaparecen las Juntas vecinales, uno acaba pensando: Necesitamos sin duda darnos una vuelta por el lado salvaje.

Cargando contenidos...

«Uno recoge lo que ha sembrado» canta Lou Reed. Si no somos conscientes de que seguir sentados sin actuar es dejarnos consumir por lo alienable, mañana acabaremos recordando cómo era esa melodía, censurada nuevamente, que llamaban libertad y derecho. Así que, si es necesario, walk on the wild side.