Pintura que desnuda el alma
Lauta Iniesta presenta en Sharon Art sus ‘Desnudos’.
Una de las obras de la artista catalana Laura Iniesta.
La pintora catalana Laura Iniesta aparece de nuevo en la programación de la galería Sharon Art. La artista visitó León con sus potentes abstracciones hace diez años, en los primeros momentos de la galería. Volvió al cumplirse los cinco años de su apertura, y regresa en el momento en el que Sharon Art está a punto de celebrar los diez años de existencia. Una fecha muy señalada, pues no es fácil mantenerse en este tiempo tan económicamente revuelto.
Laura Iniesta tiene como elemento de referencia la fuerza de sus pinturas. En este caso ha titulado la colección de sus lienzos como Desnudos , quizá porque sus enérgicos trazos, sus gestuales manchas, reflejan sin tapujos lo más profundo de su personalidad, su alma al desnudo. En esto poco ha cambiado su pintura desde la primera de sus exposiciones en León.
Hay críticos que incluso encuentran citas eróticas en las obras de la pintora catalana. Así Rafael Torres dice: «El rojo sería el límite fronterizo entre el excesivo orden y el loco desorden, entre la santa y lo voluptuoso. Y algo de erotismo hay en la obra de Laura, un erotismo que se mueve entre el ímpetu cosmológico que al tocar tierra se disuelve en muchas formas, todas ellas bailando, entre caprichosas y amenazantes, alrededor de ese rojo que hace de contrapunto».
La pintora explica que los cuadros que ha traído a León «son como espejos que reflejan mi vida interior. Creo que en la existencia de los hombres y, naturalmente, también de los artistas, hay una eterna dualidad, y pienso que un aspecto personal de esta característica está en esa proyección interior que se refleja en los cuadros».
La pintora ha llegado a este momento de fuerte expresionismo abstracto, a través de un largo camino que comenzó en el realismo para irse desdibujando poco a poco.
«Yo no creo -dice- que mis cuadros sean absolutamente abstractos. En ellos hay mucho de mi propia realidad, mucho de la materia que me rodea, mis imágenes forman un idioma peculiar, mi propio idioma, por eso en muchos casos van más allá de la mera abstracción, para buscar un enriquecedor diálogo con el público».
«En la serie a la que pertenecen casi todas estas obras -comenta- he empleado el blanco, el rojo y el gris en múltiples facetas, intentado convertirlos en colores cálidos. Es una nueva etapa en la que el color elegido para ser protagonista es el rojo, pero no un rojo cualquiera, un rojo muy trabajado y también lleno de matices».
Y sobre sus fondos, trabajados con eficiencia artesana, unas sorprendentes caligrafías intensamente blancas, unas formas gestuales que sorprenden al espectador y que añaden un toque de elegancia a los cuadros de esta pintora barcelonesa. Dice Laura Iniesta que vuelve a León «con mucha ilusión, y teniendo unos recuerdos fantásticos de mis exposiciones de 2003 y 2008. En mi último trabajo he realizado un viaje introspectivo a mi interior a través de las formas y las texturas, pienso que es una pintura íntima e intensa que me define a la perfección».