‘Pájaros sin vuelo’ anida en la RAE
El escritor Luis Mateo Díez dona los originales y el cuaderno de trabajo de su novela.
El escritor Luis Mateo Díez en su despacho de trabajo en Madrid.
Coincidiendo con el centenario de la RAE, el escritor leonés Luis Mateo Díez ha donado a la institución el original y el cuaderno de trabajo de la novela Pájaros sin vuelo , la obra publicada en el 2011 en la que realiza un magistral tapiz sobre el desaliento. La novela se desarrolla a lo largo de un día en la vida de Ismael Cieza, un agente de seguros que, en una recreación de la noche de Leopold Bloom, persigue una tríada de obligaciones. Durante este viaje, Luis Mateo Díez va sembrando en el ánimo del lector la experiencia de habitar en un mundo ajeno, desértico y desalmado cuyas riendas somos incapaces de dirigir.
Capítulos suprimidos
Destaca Luis Mateo que el original resulta notable porque incluye tres capítulos que suprimió en la edición que finalmente se publicó. «No me gustaron. Es algo normal, reajustar el texto para que quede bien», explica el escritor. Además, la RAE también atesora su cuaderno de trabajo, la ‘pizarra’ en la que Luis Mateo fue apuntando las reflexiones e ideas que luego desarrollaría en la novela. «A veces, estos cuadernos son más pequeños, a veces, más grandes, pero en ellos tengo anotados los cuadernos de bitácora de todas mis obras», explica.
Luis Mateo Díez confiesa que tiene la intención de donar a la RAE el manuscrito de La fuente de la edad . El original lo recuperó de su despacho del ayuntamiento de Madrid, donde había más originales que había dado por perdidos. El creador del universo de Celama también ha cedido —en este caso a la Biblioteca Nacional— tres novelas manuscritas: La fuente de la edad, obra por la que consiguió el Premio de la Crítica en 1986 y el Premio Nacional de Narrativa en 1987, acompañada de la pluma con la que la escribió; el manuscrito y la primera copia con correcciones a mano de su novela El expediente del náufrago , publicada en 1992; y, por último, la primera copia mecanoescrita y el cuaderno de trabajo que recoge todos los apuntes preparatorios de su novela Fantasmas del invierno , editada en 2004.
Luis Mateo Díez se sumaba con ello a otros autores como Antonio Muñoz Molina, Joan Margarit, Jesús Marchamalo, Jesús Pardo de Santayana, Antonio Altarriba, Joaquim Aubert y Eliacer Cansino que «desinteresadamente están contribuyendo en los últimos años al enriquecimiento del Patrimonio Bibliográfico Español, depositando sus composiciones en una institución como la Biblioteca Nacional que, desde hace ya trescientos años, se encarga de reunir, custodiar y difundir la cultura española». El escritor ultima la que será su nueva obra, La soledad de los perdidos, que verá la luz previsiblemente en el 2014 y que cierra, tras dos años de trabajo, «muchos de los mundos» que ha ido abriendo hasta ahora.
A sus 71 años, Luis Mateo Díez no pretende que esta sea «una novela testamentaria ni funeraria», pero sí se centra en esas ciudades de sombras en las que se mueve su literatura en un tiempo de postguerra «pero no la que se entiende política o socialmente, sino de gente extraviada, perdida, extraña que busca su destino y encuentra cierta justificación del sufrimiento».