Diario de León

Aparicio llena el Cervantes del espíritu ilustrado de Jovellanos

El escritor leonés reúne a la élite cultural madrileña en la presentación de su novela.

Manuel Gutiérrez Aragón, Víctor García de la Concha, Juan Pedro Aparicio y Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos.

Manuel Gutiérrez Aragón, Víctor García de la Concha, Juan Pedro Aparicio y Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos.

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pacho rodríguez | madrid
León

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Los últimos días de Jovellanos, en 1811, según Juan Pedro Aparicio, en su novela Nuestros hijos volarán con el siglo, sirvieron ayer en Madrid para reunir en la misma mesa a un académico, a un expolítico y a un director de cine, junto al propio autor, que presentaba así por todo lo alto su obra en el Instituto Cervantes.

Víctor García de la Concha, también presidente del Cervantes de Madrid; el realizador Manuel Gutiérrez Aragón, y el expresidente de Asturias, Pedro de Silva, participaron con Aparicio en una mesa redonda que giró en torno a la figura de Jovellanos.

Pero también sobre el autor leonés, su capacidad y habilidad de contador de historias, y su conocimiento acerca tanto de la figura del protagonista de su novela como de esa referencia sajona que circula por la obra. Y de la que Aparicio se encuentra perfectamente impregnado por muchas razones, pero también por la de haber sido director del Instituto Cervantes de Londres.

En la novela de Juan Pedro Aparicio se aborda esa idea general de Jovellanos en la que, como explicó Pedro de Silva, no quería morir en la España en la que había nacido. Y esa vocación reformista e ilustrada fue remarcada durante el acto para que en el centro de Madrid, en sede cultural, quedara clara esa alerta intemporal que ha de haber en todos los pueblos para garantizar su desarrollo.

Destacadas presencias

En un salón de actos principal del Cervantes, que ayer llenó Aparicio, se pudo ver a Juan Carlos Mestre, Luis Mateo Díez, José María Merino o Vicente Molina Foix, entre otras destacadas presencias, que no quisieron perderse la presentación de la novela editada por Salto de Página.

Este apartado de presencias, en lo que a León se refiere, confirmó que a Juan Pedro Aparicio se le quiere por buen escritor, pero se le tiene por buen amigo y buena persona. Sobre esta bonhomía del autor comentaba Juan Carlos Mestre que «Aparicio es un intelectual generoso, insustituible, al que leo desde hace mucho», afirmaba sin olvidar «esa fraternidad que practica esa triada de tres de los mejores contadores de la literatura más allá de León», en referencia a Luis Mateo Diez, José María Merino y el propio Aparicio.

Así fue presentado un «libro de amor», según De Silva, «hermoso y serio», según Gutiérrez Aragón, y un retrato de una España que se resiste a cambiar. Una gran tarde de cultura, compartida por las protestas en la misma calle de Alcalá, que rugía reivindicando la calidad de la enseñanza pública.

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