Del capítulo X
«La puente de piedra que sirve de pasaje al Valle de San Justo es de un solo arco entre dos peñas y hacia la parte del valle hay una alta de la cual se desgajó un peñasco grande pocos años ha, que naturalmente parece había de caer sobre la puente y hundirla, porque entre esta peña y la puente no hay más que un camino de un carro. Cayó pues el peñasco a la boca de la puente, adonde dio el primero golpe y se hizo dos pedazos de los cuales uno por la parte de arriba y el otro por la parte de abajo cayeron al río dejando ilesa la puente. He visto los dos peñascos en el río: todos lo atribuyen a milagro del santo y yo también. Y en él hizo un gran beneficio a los vecinos de dicho lugar de Villar, porque en el Valle de San Justo es adonde tienen la más utilidad de pastos, provisión de yerba, leña y otras cosas».