Mártires leoneses en pantalla grande

El 14 de febrero se estrena en cines de toda España ‘Bajo un manto de estrellas’, película sobre la matanza a sangre fría de veinte dominicos en Almagro en el verano de 1936, entre ellos cuatro jóvenes de la provincia.

Arsenio de la Viuda (encarnado por Pablo Pinedo) y Mateo de Prado (Antonio Meléndez Peso).

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e. gancedo | león
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«En el fondo, no deja de ser la historia de un grupo de personas que asesina a otro» y, afinando un poco más, el fruto trágico «de un juego político entre oligarquías de diferente signo... pero que en medio atrapa mortalmente a muchos seres inocentes». El director de cine Óscar Parra de Carrizosa sabe que las historias de guerra se parecen aunque nunca son las mismas, y que cada una de ellas está protagonizada por seres humanos únicos e irrepetibles.

Guiado por el afán de contar una de esas historias únicas, un capítulo —se mire por donde se mire— de crueldad y valentía a partes iguales, este joven realizador manchego estrenará el próximo 14 de febrero Bajo un manto de estrellas , película basada en uno de aquellos trágicos sucesos, que se contaron por cientos, acaecidos en los meses de julio y agosto de 1936; en concreto la matanza de una veintena de dominicos en el convento y parajes cercanos de Almagro (Ciudad Real), entre los que se encontraban religiosos leoneses de La Mata de Monteagudo, Valdespino Vaca y Nogarejas.

El proyecto surgió hace algo más de un año, cuando la madre de Óscar Parra le regaló un libro que repasa y documenta hechos que tiñeron de sangre la llana tierra de La Mancha. «Me pareció un tema tremendamente épico. A nivel personal yo soy creyente, pero si te digo la verdad nunca me había parado a contemplar desde un punto de vista profesional este tipo de sucesos. En ese momento, en cambio, pensé que estaba ante una historia muy visual, con muchas posibilidades cinematográficas», según comentó a este periódico. Pero además, considera Parra de Carrizosa que el asunto «apelaba a sentimientos e ideas elevadas, como el mantenerse fiel a una fe pase lo que pase, algo que se han perdido en unos días en que traicionamos cualquier cosa, sin ir más lejos a nuestra compañía telefónica por cualquier otra que nos proporcione un móvil mejor».

Una vez escrito el guión y conseguida la financiación («fue duro, sí, pero hacer cualquier movimiento en el cine español es duro, aquí no se siente la crisis porque siempre hemos estado inmersos en ella», opina el director), el equipo decidió grabar en los mismos escenarios naturales y espacios arquitectónicos de Almagro y Talavera de la Reina en los que tuvieron lugar aquellos desgraciados acontecimientos. «Eso dotó al rodaje de un aura muy especial, y fue algo muy apreciado por los actores», continuó Óscar Parra, quien remarca una y otra vez que no es la suya, ni por asomo, una película política. «He querido contar una historia de amor y perdón», condensa.

«No me interesa la política, la de ahora ni la de antes», asegura, y dice estar harto de ver filmes ambientados en la Guerra Civil en los que las cosas se cuentan desde un único punto de vista. «Ésta es apolítica, una historia de sacrificio y muertes de inocentes, he intentado, ante todo, no posicionarme y contar lo que pasó, tal cual».

En cuanto a los hechos, Bajo un manto de estrellas se centra en los agitados movimientos que rodearon el convento de Almagro nada más producirse el levantamiento de los generales africanos en julio de 1936. «Primero eran visitas molestas y suspicaces a los religiosos que residían en el centro, pero después el alcalde, empujado por la exaltación del Ateneo Libertario local, los recluye en una casa del pueblo —contextualiza—. Les va dando salvoconductos que en realidad eran puras trampas para irlos sacando en grupos, y ante la inminente llegada de los guardias de asalto que venían desde Madrid a por ellos, a la mayoría los sacan y los fusilan en las eras; otros, por cierto, acabaron en las famosas sacas de Paracuellos». También hubo casos de terrible ensañamiento, pues cuentan testigos que algunos llegaron a ser «castrados por una mujer».

«¿Qué ideología política podían tener jóvenes y chavales como éstos, alguno de los cuales no contaba con más de 17 años?», se pregunta Óscar Parra. Y continúa: «Lo ocurrido en Almagro pasó centenares de veces en toda España a lo largo de varios meses», y por eso ha querido extirpar cualquier tipo de vinculación partidista de esta novedosa producción que contará con un preestreno en los madrileños cines Palafox.

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El cineasta explica que los actores que encarnan a dominicos leoneses tienen gran protagonismo en el filme, y recuerda como singular anécdota que familiares del montañés Mateo de Prado participaron como figurantes en la escena de su fusilamiento. «70 años después, sobrinos nietos de aquel hombre presenciaron, en forma figurada, la muerte de su tío abuelo».