MOVIMIENTOS SOCIALES
Una ‘red social’ en la calle Varillas
El nuevo ateneo leonés está desbordado por el éxito de participación a menos de un año de su apertura
El salón de actos de este nuevo y muy activo ateneo capitalino que se encuentra situado en el número 3 de la calle Varillas.
«Sí, definitivamente esto ha surgido por la necesidad tan grande que tenía la gente de juntarse. Es lo primero que hemos percibido. Las redes sociales están muy bien para determinadas cosas, para estar en contacto, recibir información, etc., pero la gente tiene que verse, mirarse a la cara, conversar...». Alfredo Vidal habla reposado y a la vez firme, y le no hace falta repetir nada porque cada frase cae rotunda y categórica. «Mira, aquí hay debates todos los días y además desde posturas muy variadas, y yo veo un gran respeto en todo el mundo».
Ese lugar donde se dialoga y discrepa cada día es el Ateneo Varillas, una novedosa institución capitalina que pese a su juventud —la asociación se constituyó el pasado mes de febrero, la sede se alquiló en marzo y hasta principios del verano no comenzaron a programar a causa de la profunda reforma que fue necesario acometer—, vive un gran éxito de participación en la mayoría de los ámbitos que aborda; cultural, sí, pero también social, medioambiental, de género, económico... «Esto surgió cuando un grupo de personas planteamos la necesidad de abordar las cuestiones sociales y culturales desde otras perspectivas», explica Vidal, secretario del ateneo; una necesidad cada vez más compartida que desembocó por breve tiempo en un colectivo «sin sede» hasta que apareció como caído del cielo —procedía de una comunidad de bienes— un amplio piso de 140 metros en la céntrica calle Varillas que alquilaron y repararon entre todos: «Cada uno aportó lo que pudo, el que sabía de albañilería hizo de albañil, el que dominaba la electricidad, de electricista», «y de forma altruista, claro; todas las actividades que se programan en el ateneo son gratuitas», recuerda Vidal, maquetista del Diario y de otros periódicos en la época de la transición, profesor de FP, componente de grupos pioneros del folk y el rock leonés y virtuoso del jazz manouche . Los socios —en estos momentos ya son más de sesenta— enseguida percibieron que los actos organizados atraían a más público del previsto, empezando por las veladas poéticas, y que realmente existía la imperiosa necesidad social de contar con un «lugar físico» donde reunirse y compartir inquietudes. «Nos llaman de todos lados, la programación de febrero y marzo está completa y hay actividades del más diverso tipo: presentaciones de libros, jornadas de debate sobre la crisis, actos informativos de sanidad, conferencias, cine de ciencia ficción... ¡hasta se imparte yoga para niños!», avisa. Y quitando cuotas de socios y algunos aportes puntuales, apenas circula dinero. «Quien quiere impartir una clase o charla, se busca una hora y la da; quien coge un refresco del frigorífico o se hace un té, deja unas monedas en este cuenco», indica.
«Ahora casi en todas partes se cobra por ceder un local para celebrar cualquier acto, las instituciones no están cumpliendo sus deberes con el ciudadano, por eso surgen lugares como éste, para establecer redes, para crear sociedad civil», reflexiona Vidal, remarcando la «variedad» de edades y pensamientos que aquí se dan cita. «Lo único que está fuera de este ateneo son los partidos políticos», aclara. Una actividad frenética («ni siquiera hemos tenido tiempo de inaugurar») en la que consta, para el próximo día 24, una conferencia de quien fuera director de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, aunque por razones de espacio tendrá lugar en el salón de la Fundación Sierra Pambley.
Con una directiva en la que figuran nombres como Victoria Rodríguez, Enrique Pernía, Rocío Contreras o Pedro Ridocci, el ateneo cuenta ya con coro propio, zona de juegos para niños, relación muy directa con otros colectivos y grupo de teatro. Y para ‘seguirlo’, no hace falta ordenador. Sólo dar un paseo hasta la calle Varillas, 3.