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León

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Crítica de televisión mikel labastida

Aunque el Telediario se vista de seda, Telediario se queda. Ya puede engalanarse, cubrirse de joyas o acicalarse con trapos carísimos que no por ello va a resultar más bello. No, detrás de los ornamentos, de las pinturas y del vestuario refinado se siguen cobijando los defectos si alguien no les pone remedio. En estrenar traje la televisión pública ha gastado nada menos que 120.000 euros (según el pliego de condiciones aparecido cuando salió a concurso la renovación el pasado otoño). Nada de saldos de mercadillo, lo suyo ha sido de boutique de niño pera. Una vez visto, uno no aprecia muy bien los cambios significativos que se han realizado.

En cualquier caso, aunque las variaciones hubiesen sido espectaculares, con acabados de lujo, madera de roble inglés y doble altura, tampoco le habría encontrado el sentido. Ni sé cómo puede influir esto en levantar los resultados de audiencia, que es para lo que en definitiva se han hecho reformas en TVE. Porque en el ente público andan desesperados viendo cómo el buque insignia de la cadena (ese sobre el que debe girar toda la programación) languidece y pierde pretendientes cada mes. Ya han intentado todas las tretas que existen: cuartear el Telediario y hacer la suma total de datos, incluir un espacio dedicado al tiempo además del que ofrecen a continuación, emitirlo simultáneamente en La 1 y en el Canal 24 horas, marear a los presentadores de una edición a otra. Y nada, que no cuela. Por muchas artimañas que tramen la audiencia les está dando la espalda. Cuentan que Somoano, director de los informativos, ya tiene preparado nuevo cabeza de turco por si lo del cambio de estilismo no funciona. Dice que los pobres resultados que obtiene el programa Corazón les deja un colchón pésimo y que así no hay quien remonte. Y, claro, por muy guapos que se pongan no hay quien les mire. La noche del Telediario , que se ofreció el jueves para dar la bienvenida al plató y como prólogo de una nueva etapa, apenas sedujo a un 7% de la audiencia. No interesó descubrir el último envoltorio. Quizá si se hubiese anunciado que lo que cambiaba era el interior la cosa habría sido distinta.

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