CULTURA
Entre piedras y niebla
El leonés Juan Fernández presenta en la galería Alemi su visión invernal de León
Una de las acuarelas del artista leonés Juan Fernández.
La acuarela tiene una magia indiscutible que no comparte con ninguna de las demás técnicas pictóricas. La acuarela es una impresión fugaz, una mirada apresurada, el encuentro con ese momento irrepetible en el que el paisaje se convierte en belleza. En la acuarela el detalle desaparece en una apasionada búsqueda de lo esencial. El acuarelista tiene que lograr que su visión del mundo que le rodea se refleje como en un plateado espejo, que el papel se llene de ilusión hasta lograr convertirlo en la ondulante superficie de un lago en la que se reflejan los más delicados colores.
Por eso, la acuarela es ideal para pintar marinas, para captar la humedad apenas insinuada de la bruma sobre las montañas, y si el artista consigue una cita con la luz ideal, también las calles de los viejos pueblos o los muros de las monumentales ciudades pueden tener ese velo misterioso de la niebla, o la inigualable belleza de los reflejos sobre las piedras mojadas.
Juan Fernández, que expone estos días en la Galería Alemi, es un acuarelista que se ha especializado en paisajes y ofrece en este caso una variada muestra de su trabajo. Calles y plazas de la capital leonesa, pueblos del Bierzo llenos de encanto, e incluso marinas de las cercanas playas cantábricas, componen la colección de obras que ofrece al espectador en la sala de la Plaza de San Marcelo.
Juan Fernández es un pintor figurativo autodidacta, que utiliza la acuarela como medio de expresión. Su temática se centra en la representación de la luz y la atmósfera en los paisajes de su entorno. Para trabajar, el pintor suele utilizar tanto los bocetos y apuntes del natural como la fotografía, componiendo luego en su estudio las obras finales.
Juan Fernández consigue su propósito con buena nota. Sabe encontrar los encuadres más característicos, las luces apropiadas para cada tema y los refleja con un dibujo muy preciso. Comenta el artista que, «Pasear por León es para mí es un viaje íntimo, una búsqueda de lugares, colores, sensaciones y recuerdos que he querido interpretar y plasmar en papel. Un periplo que he pretendido realizar especialmente en el brumoso tiempo de invierno que siempre tiene una atmósfera muy especial. He querido reflejar con mis colores los matices de las piedras y la naturaleza, olvidando la presencia humana, buscando siempre el silencio y la magia de la luz».