Ocho apellidos en la tele
Crítica de televisión mikel labastida
El mayor éxito cinematográfico español de los últimos años se gestó gracias a un programa de televisión. Los artífices de Ocho apellidos vascos , película que ha rebasado ya los diez millones de euros de recaudación, fueron guionistas de Vaya semanita y han tomado los mimbres más efectivos de aquel espacio para armar este taquillazo. Durante una década este espacio puso en el punto de mira a la sociedad vasca y la diseccionó con humor a través de sus costumbres, los tópicos que la rodean, sus defectos, sus miserias, sus excesos y sus virtudes. Se reían de temas tabúes como el terrorismo o las diferencias ideológicas y lo hacían también de asuntos más baladíes como el carácter cerrado de los vascos, lo bien que les queda el jersey anudado al cuello o su forma de socializar entre zuritos y pinchos. Los espectadores se sintieron identificados, dieron una lección de autocrítica y lo respaldaron varias temporadas. Su éxito propició una obra teatral y ahora ha sentado las bases del filme de Emilio Martínez Lázaro.
En ninguna otra comunidad autónoma se ha realizado un programa similar, que metiese el dedo en la llaga en las peculiaridades y problemas de sus habitantes y que acentuase las diferencias. Y no será porque falte material en cualquier rincón. Que acentos, ríos que suenan porque agua llevan, aeropuertos fantasmas y tramas de ‘gürteles’, ‘eres’ y ‘palaus’ hubiesen ocupado unos cuantos ‘sketches’. En Cataluña tienen Polònia , pero ahí la diana está puesta en los políticos más que en el ciudadano de a pie.
Los responsables de Vaya semanita intentaron trasladar la fórmula a nivel nacional con Agitación + IVA o Vaya tropa pero no lograron fortuna. Quizá porque no eran lo suficientemente valientes y corrosivos, porque se movían en terrenos más políticamente correctos por miedo a que al día siguiente los colectivos ofendidos enviasen el comunicado de rigor.
Nos hace falta reírnos y para eso deberíamos empezar por hacerlo de nosotros mismos. Si vamos al cine para ello, por qué luego nos andamos con remilgos en la tele. El humor en televisión hace tiempo que se volvió cobarde. Martes y 13 serían hoy transgresores.