Willy Fog
Crítica de televisión rosa belmonte
No podemos evitar que nos hayan marcado los dibujos animados que hemos visto en la tele. Otra cosa es que dejemos que fagociten la literatura en que están basados. Y, de paso, dejen al descubierto lo burros que podemos llegar a ser.
El lunes, después de medio recuperarse de su rotura de peroné en El hormiguero, empezaba Cayetano Rivera una vuelta al mundo patrocinada por la revista ¡Hola! y varios sponsors (según vimos en el muro publicitario en que posaba).
Lo cierto es que no se me ocurre mejor cosa que hacer cuando te deja tu novia. Otra cuestión es que te lo puedas permitir. Por supuesto, había mucha prensa contando su partida desde la Puerta del Sol de Madrid, kilómetro cero tanto de toreros pijos como de perrofláuticos. Ahí estaban todas las televisiones conectando en directo y, más tarde, contando la aventura. Y aquí viene lo bueno.
Tanto en Antena 3 como en Telecinco pudimos oír cómo comparaban su aventura con la de Willy Fog (el bastón ayudaba). No con la de Phileas Fogg, el personaje original, el humano.
La comparaban con La vuelta al mundo de Willy Fog ( 1983), la serie de dibujos animados creada por Claudio Biern Boyd (como D’Artacan y los tres mosqueperros ). Con el león. No la comparaban con La vuelta al mundo en ochenta días, la novela de Julio Verne. O sí. Porque para que todo fuera más confuso, en El programa de Ana Rosa le dijeron lo de Willy Fog y luego le preguntaron si había leído la novela. Es verdad que él se sintió identificado con Willy Fog y tampoco nombró a Phileas Fogg (al menos en lo que se vio en la tele).
De todas maneras hay una parte positiva. Y es la pujanza de la industria nacional. Igual que ahora triunfa en taquilla Ocho apellidos vascos, hubo un tiempo en que los dibujos animados españoles eran lo más (y eso queda).
Ya se tratara de un Dumas perruno o de la vuelta al mundo de un zoo (eran un león, un gato, una pantera, un hámster.). Pero no hemos dejado los animales. Ni los animalillos. ¡Cómo es esa Oriana Marzoni! ¡Que llama «mivi» (mi vida) a su novio!