«Sin las mujeres, México se caería en mil pedazos», aseguró la autora
Controlados ya los nervios que tenía antes de la ceremonia del Premio Cervantes, Elena Poniatowska no paró de recibir felicitaciones por su discurso, humano y reivindicativo, en el que ha dado voz a los desfavorecidos y a las mujeres que tan presentes han estado siempre en su obra. «Me siento muy solidaria con las mujeres en México, sin ellas el país se caería en mil pedazos porque son un elemento aglutinador, resistentes y muy generosas», decía Poniatowska a un grupo de periodistas, en el cóctel que tuvo lugar tras la ceremonia. Rodeada de su familia y de amigos que no cesaban de pedirle que se fotografiara con ellos, y con una copa de vino en la mano, Poniatowska reconocía que ya se le habían pasado los nervios.
De padre francés y madre mexicana —entre sus ancestros figura el último rey de Polonia—, la escritora y periodista es autora de más de 40 libros entre ensayos, novelas, cuentos y testimonios traducidos a más de 20 idiomas, de los que destaca Hasta no verte, Jesús mío , La matanza de Tlatelolco o La piel del cielo . A la ceremonia asistió, además, el director de la Real Academia Española y presidente del jurado del Cervantes, José Manuel Blecua; y numerosos escritores, no sólo españoles, también mexicanos. Por la tarde, la premiada inició «con gran honor», dijo, la tradicional lectura ininterrumpida de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.