Cuando la piel es el lienzo
El libro ‘1000 tattoos’ repasa la historia del tatuaje desde la antigüedad hasta hoy.
Momia de la cultura Moche, la cual está parcialmente cubierta por tatuajes.
Como ayuda o amuleto para atravesar momentos difíciles, para demostrar el amor por alguien, a modo de llave para entrar en el cielo o sin más motivo que el estético. Hay muchísimas razones por las que a lo largo del tiempo las personas han tatuado sus cuerpos.
Y es que aunque aun nos resulte curioso, los tatuajes no son una moda ni mucho menos moderna y sí un lenguaje no verbal que data de hace miles de años. Tanto es así que el pasado mes de marzo, un estudio científico llevado a cabo en el British Museum desvelaba que una de sus momias tenía un tatuaje que representaba al arcángel Miguel en el interior de uno de sus muslos. Todo un hallazgo porque la momia en cuestión tiene más de 1.300 años y es la primera evidencia de un tatuaje de este periodo. Esta será expuesta, junto a otras, en la exposición Ancient lives, new discoveries que el museo londinense inaugurará el próximo 22 de mayo. Un insólito descubrimiento que se suma al de la momia de la ‘Princesa de Ukok’, que conserva intactos sus tatuajes de hace más de 2.500 años.
Estas, junto a otras como el famoso ‘hombre de Ötzi’, el tatuado de Huacho o la momia de Amunet, componen hoy una sorprendente ruta de los inicios del tatuaje.
Ya historiadores y exploradores como Jenofonte, Heródoto, Marco Polo o James Cook informaron en sus escritos de estos dibujos en la piel. De hecho, Heródoto hizo referencia a los que llevaban los tracios para indicar su nobleza de origen, y Marco Polo, en sus ‘viajes’, habló de tribus que vivían a lo largo de los ríos Mekong y Saluen y que dibujaban en su piel, con alfileres, figuras de pájaros, dragones, leones y otros animales.
Según afirma Hen Schiffmacher, director del Museo del Tatuaje de Amsterdam y uno de los editores del libro 1000 tattoos de Taschen, a pesar de que hay importantes trabajos etnográficos sobre la historia de los tatuajes en los pueblos primitivos, solo se han descrito ciertos aspectos de este mundo, no el fenómeno en su conjunto. «Por supuesto, esto se debe a la complejidad del tema, ya que se han hecho tatuajes en todas partes y en todo momento por razones muy variadas». El interesante libro Skin deep. Art, sex, and Symbols , de Christopher Scott, argumenta que los primeros tipos de tatuajes pudieron funcionar como camuflaje para las cacerías y que podrían haberse desarrollado a partir de la pintura corporal. Si bien no hay mucha documentación al respecto, lo que sí es seguro es que muchos de estos representaban trofeos de caza. Curiosamente, entre los caníbales se daban los tatuajes de enemigos decapitados. Hay infinidad de tipos de tatuajes, dependiendo de los motivos o del mensaje que se quiera transmitir. Así, por ejemplo, los relacionados con la religión frecuentemente son una manera de «asegurarse un lugar en el cielo y mostrar a Dios y al mundo la devoción de quien lo porta», explica Schiffmacher. Esto sucede, entre otros casos, entre las mujeres Naga, donde los tatuajes son la prueba de que estas están casadas y de que pueden esperar a su marido en el cielo. «Es como un pasaporte para entrar en las distintas esferas celestiales», puntualiza el experto
Freaks y arte
Hubo un tiempo en el que los tatuajes se hicieron muy populares entre los artistas circenses. Eran aquellos años en los que bajo las carpas se lucían personas con malformaciones, como bien refleja la famosa película de Tod Browning (1932), y ‘freaks’ que modificaban sus cuerpos para ganarse la vida. Uno de los casos más famosos fue el de ‘El Gran Omi’, más conocido como ‘el Hombre Cebra’. De nombre Horace Ridler, este veterano condecorado, se tatuó gran parte del cuerpo en más de 150 horas de sesiones con el fin de dedicarse al mundo del espectáculo.