Animales para (re)velar el mundo
Filosofía y Letras acoge desde mañana el segundo congreso ‘La fábula en la Edad Media’, que forma parte de un proyecto internacional sobre la leyenda esópica.
Un momento de la ópera ‘La zorrita astuta’ de Leos Janácek.
La Facultad de Filosofía y Letras acoge el jueves y el viernes la segunda edición del Congreso Internacional sobre La fábula en la Edad Media. El siglo XIV . Organizado por el Departamento de Filología Hispánica y Clásica, su objetivo es profundizar en las diversas manifestaciones de la fábula esópica en la literatura española del siglo XIV, así como en su presencia en la literatura posterior, y a lo largo de toda nuestra tradición cultural, en sus diversas formas y significación. La directora de las jornadas, Luzdivina Cuesta destaca que se va a trabajar en aspectos relacionados con el uso de la fábula centrada en la educación» En total van serán cuarenta los participantes, entre los que destaca la presencia de destacados especialistas procedentes de Francia, Suiza y Holanda, así como profesores de universidades e institutos de Murcia, Alicante y León.
La inauguración del congreso tendrá lugar el jueves en el Aula Magna de la facultad, e irá seguida de una conferencia sobre El libro de los gatos en la tradición esópica: de la fidelidad a la innovación , que correrá a cargo de Bernard Darbord y César García de Lucas, de la Universidad de París Ouest X Nanterre La Défense. Las ponencias y comunicaciones van a tratar algunas fábulas tan conocidas como la de El traje nuevo del emperador, El asno vestido con la piel del león , o La zorra que se hizo la muerta , y también habrá lugar para la presentación del proyecto de investigación sobre La fábula esópica en la literatura española del siglo XIV , que financia el Ministerio de Economía y Competitividad de España.
La primera edición de este congreso se celebró hace dos años, en noviembre del 2012. Entonces, trató acerca de la pervivencia de la fábula en el inconsciente colectivo, así como su influencia en el devenir cultural de nuestros días. La iniciativa trataba de demostrar cómo El Libro del Buen Amor , considerada una de las tres obras principales de la Literatura medieval en castellano y la más importante del siglo XIV, constituye un libro fundamental para el estudio de la incorporación de las fábulas esópicas a la literatura castellana. Y es que de los cuentos incluidos en la obra del Arcipreste de Hita, veinticinco han de ser considerados fábulas, veintiuna identificadas como esópicas. Entre los vectores que se analizan en este proyecto de investigación destaca el acomodo de las fábulas de Juan Ruiz en el contexto europeo, las modificaciones introducidas por Juan Ruiz en su readaptación del material fabulístico preexistente o el análisis de los cambios en el contexto ideológico y cultural de la Castilla de la primera mitad del XIV.
Contra el poder
El catedrático Hugo Bizzarri revela, por ejemplo, que la fábula es un género con el que los escritores quisieron demostrar cómo los poderosos violentaban a los más débiles. «Representan los conflictos humanos sirviéndose para ello de problemas entre animales», explica Bizarri, que añade que en este combate siempre hay implícita una crítica contra la sociedad imperante. «Los escritores lo utilizaban para aconsejar al débil a conducirse con ingenio; pretendían dar herramientas para defenderse en la vida». El profesor explica que el problema al que se enfrenta la mayoría al oir hablar de fábulas es que tienen el concepto heredado de Lafontaine, cuando éste modelo había pervertido en realidad el original. Los escritores burlaban ‘la censura’ del poder dando voz a los animales y así en lugar de hablar del César, fabulaban con el personaje de un león.
Uno de los fabulistas más famosos en España fue Alfonso de Palencia, que para criticar los problemas políticos que acontencían en el reinado de Enrique IV escribió una conocida fábula, la de La batalla campal entre perros y lobos, con la intención de demostrar hasta qué punto la guerra no resultaba beneficiosa para el Reino. Rizzolli destaca que la fábula era un género erudito que se enseñaba en la escuela y la mayoría de ellas eran anónimos, característica esencial del género. Otro de los ejemplos que pone el catedrático es el de El conde Lucanor, de Don Juan Manuel, en el que hay varios relatos en los que se deslizan críticas contra el rey Alfonso. Un ejemplo es la fábula de las hormigas, en la que expresa de qué manera el que trabaja de manera silenciosa puede pertrecharse contra el rey: «No comas siempre de lo ganado, pues en penuria no morirás honrado».