Escenarios para el color de la vida

La pintora madrileña Yolanda Marchante Serra expone en las salas del Auditorio .

La pintora Yolanda Marchante recorre una de las salas del Auditorio que acoge su exposición.

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marcelino cuevas | león
León

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Paisajes, bodegones y solamente en contadas ocasiones personajes que se convierten en seres mitológicos. La pintura de Marchante Serra es un canto al color, se percibe en ella la presencia de las personas casi exclusivamente a través de sus obras. Pero hay mucho de humano en sus cuadros, en los óleos y dibujos que estos días pueden admirarse en las salas del Auditorio Ciudad de León.

Yolanda Marchante comenzó a pintar en serio cuando apenas era una niña. «Sí, fue cuando me inicié en el arte de la mano de una monja, Rosa Baeza, a la que casi tiraban piedras cuando decidió estudiar en la Escuela de Bellas Artes, debido a su condición de monja y mujer».

La artista se enfrenta a cada tema con una perspectiva diferente. «Según lo que esté pintando —dice— me siento de una manera distinta. Los paisajes urbanos, sobre todo las plazas, son asuntos de felicidad y sorpresa. Conoces un sitio, te gusta, lo asocias a un momento familiar… lo pintas con color y sacas toda la potencia a esos colores. Cuando estoy en el estudio, ya de una manera más intimista, intento expresar alguna vivencia personal, trato de desahogarme a través de mis dibujos, lo mismo que el escritor lo hace a través de las páginas de sus escritos o el poeta lo manifiesta a través de sus versos, yo lo que hago es dibujar. Como las personas tenemos mucho de animales pues las convierto en unos extraños seres mitológicos. No es como veo a esos seres que intento inmortalizar, es como los siento. Todos ellos, aunque puedan no parecerlo, son seres humanos que durante un momento determinado han sido protagonistas en mi vida. Unos han dejado una huella gratificante y otros, como puede apreciarse en los dibujos, han sido un tanto aciagos».

Viajera

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Marchante Sierra ha sido una mujer viajera y eso se refleja en su obra, una pintura eminentemente itinerante. «Quizá donde más a gusto me he sentido pintando es en Andalucía, puede que por el trato de la gente. He estado tres años viviendo allí y la verdad es que he sido muy feliz -asegura- y eso se refleja en los cuadros que pinté en esa etapa. Entiendo que el cielo de Andalucía es limpio y claro pero yo le he puesto poesía y lo he pintado sobre unos maravillosos campos verdes, verdes de olivos. Y las casas andaluzas son intensamente blancas, pero he expresado esos lugares con mucho más color que el que puede encontrarse en una primera mirada, quizás porque sus gentes me han llegado muy dentro. En León me he encontrado con una ciudad muy bella, visualmente es muy bonita». José Antonio Pérez Tapias, ha dicho sobre esta pintora que «sus cuadros nos remiten a los espacios urbanos de donde salieron. Sus trazos, colores y texturas recrean el mundo de la vida urbana que nutre la experiencia de quien encuentra en la ciudad los motivos de su inspiración. Sobre el lienzo se ve plasmada la atmósfera en la que respiran los individuos que protagonizan sus historias por calles, plazas y parques. El marco por el discurren sus vidas cotidianas queda plasmado en esa figura cargada de profundidad que los pinceles de Yolanda ponen ante nosotros».