PATRIMONIO
La villa Panero pierde la subvención para convertirse en centro cultural
El proyecto para reconstruir el palomar tiene un presupuesto de 300.000 euros.
«La memoria te recuerda cada día que te estás muriendo»... Son palabras de Michi Panero en Después de tantos años , la película de Ricardo Franco que sacó definitivamente del estanque la imagen de bella decadencia de la familia. Las palabras sobre la inutilidad de la nostalgia, los pensamientos acerca de cómo la imaginación rellena los huecos más incómodos de la memoria se acompañan de las fotografías de un palomar, un edificio en medio de una finca que el tiempo va poco a poco derribando hasta dejar un montón de escombros en medio de la nada. La mejor imagen para el final de una saga... y la posibilidad de un nuevo comienzo.
En el verano de 1962 moría Leopoldo Panero en Castrillo de las Piedras, en su finca familiar, Villa Odila, un espacio que se ha ido arruinando por el tiempo y que ahora el Ayuntamiento trata de recuperar para destinarlo a usos culturales. La finca alojó en tiempos varias edificaciones que se fueron cayendo para dejar sitio al espacio natural. Uno de ellos era el palomar, una edificación que también aparece en la película de Jaime Chávarri El desencanto y que estaba constituido por varios círculos concéntricos de barro rematados por una linterna que alojaban una gran cantidad de animales.
El objetivo del Ayuntamiento es rememorar ese palomar como primer paso para recuperar la historia del lugar. Su intención es que se convierta en una punto de encuentro para la cultura y el conocimiento. El proyecto inicial proponía la construcción de un museo dotado de cinco espacios diferenciados: un espacio histórico donde se desarrollarían las vivencias personales del poeta y la familia, uno destinado a la producción literaria de Leopoldo Panero, su hermano Juan y otros autores contemporáneos, y un tercero para la proyección de la obra del poeta en España y en el mundo. El museo también contaría con un fondo de biblioteca sobre Panero y otros poetas estudiosos de su obra así como de otros contemporáneos. Por último se pretendía crear una sala de audiencias, charlas, cursos y proyecciones. Éste último es el único que ha pervivido. La memoria, diseñada por el arquitecto Javier Martínez Domínguez, pretende levantar un edificio cilíndrico con capacidad para cien personas sentadas y totalmente diáfano, lo que permitiría la habilitación de diferentes configuraciones espaciales.
El proyecto
El presupuesto ascendería a 310.000 euros y el nuevo edificio tendría una superficie de 176, 71 metros cuadrados y una altura de seis metros.
El proyecto se presentó en junio del 2012. Entonces, el alcalde contaba con recibir 80.000 euros a través del Plan Leader. Sin embargo, finalmente, y según palabras del propio regidor, el socialista Gaspar Cuervo, la subvención se quedó en «agua de borrajas». Sin embargo, el edil ya ha implantado en la finca un sistema de luz y wifi que la dotan de los elementos necesarios para su reconversión. Además, se en julio del año pasado se conseguía que la Junta aprobara la autorización de uso excepcional en suelo rústico, lo que en definitiva supone la posibilidad de materializar el inicio de las obras. Sn embargo, la llegada de la crisis ha dejado esta obra sin ningún tipo de ayuda. Ni la Junta, ni el Ministerio han aportado ni un solo euro para este proyecto.
La única institución que sí ha respondido ha sido la Universidad de La Laguna a través de la Cátedra Leopoldo Panero. De hecho, la universidad tinerfeña organiza durante el verano unas jornadas culturales en la casa de los Panero en Astorga y en Valderrey. La Cátedra Leopoldo Panero fue creada en el 2003, y desde entonces ha realizado varios encuentros dedicados a difundir y analizar la obra del poeta.