«Quiero indagar en qué momento se jodió España, y por ende, León»

Juan Pedro Aparicio prepara un nuevo libro sobre la problemática cohesión del país .

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e. gancedo | león
León

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Zabalita, uno de los personajes inmensos de Conversaciones en la catedral , de Mario Vargas Llosa, se pregunta en un determinado pasaje de la novela por el momento «en el que se jodió el Perú». Y ahora, el novelista leonés Juan Pedro Aparicio está haciendo lo propio con su tierra natal y con su país en un nuevo libro en el que se encuentra enharinado, y en el que el legado histórico del Reino de León es engranaje imprescindible.

«Ortega y Gasset, Marichal y el propio Caro Baroja dicen que el secreto de España está en la Edad Media. Pues, a lo peor, es ahí donde se jodió España, y por ende León», explicó a este periódico Aparicio, autor preocupado desde la adolescencia por la suerte histórica, administrativa y política del territorio leonés: fue comisario de la conmemoración del 1.100 Aniversario del Reino de León el pasado 2010, pero mucho antes había escrito libros pioneros en cuanto a indagación de la realidad y la personalidad leonesa, como Los caminos del Esla (1980), escrito junto a José María Merino, o Ensayo sobre las pugnas, heridas, capturas, expolios y desolaciones del viejo Reino, en el que se apunta la reivindicación leonesa de León (1981).

«De todos modos, lo primero que debo decir sobre este libro es que no es exactamente sobre León, sino sobre España, o sobre la idea de España, y claro, aunque hoy no lo parezca, León tiene bastante que ver con la historia de nuestro país —aseveró el escritor—. Se trata de indagar, casi al freudiano modo, en qué momento de nuestra historia nacen los problemas o las tergiversaciones que han hecho de nosotros un país con dificultades para cohesionarse». Aunque ya se encuentra avanzado, Aparicio no desvela el título de esta nueva obra que se añade a su nutrido inventario de novelas y ensayos («trabajo con un título que podría ser el definitivo pero prefiero guardármelo porque da mala suerte anticiparlo»).

«Dice Ortega que casi todas las ideas sobre el pasado nacional que hoy viven alojadas en las cabezas españolas son ineptas y, a menudo, grotescas. Lo que no imaginaba nuestro filósofo es que una buena mayoría de ellas tienen relación con León. Y está muy bien dicho eso de ineptas y grotescas», reflexiona un autor cuya última novela, Nuestros hijos volarán con el siglo , también ahonda en los problemas seculares de España a través de un personaje histórico que quiso buscarles justa solución, Gaspar Melchor de Jovellanos.

Para elaborar este texto, Aparicio ha hecho acopio de diversos artículos escritos en el pasado en la prensa local y nacional, como por ejemplo el publicado en el diario ABC en 1988 —con motivo del aniversario de las cortes leonesas de 1188— donde ya ventila asuntos mucho más tarde elevados a la primera página de la actualidad, y del que extraemos algunos pasajes.

Preguntado por la lucha intelectual que en defensa de lo leonés emprendió Aparicio junto con otros autores en la década de los setenta, en concreto sobre si aquellas demandas tuvieron repercusión en el futuro, responde: «Supongo que alguna sí. Un ejemplo: entonces nadie imaginaba que el río Esla había dado su nombre a los astures, y ahora hay fiestas de romanos y astures por la provincia. Pero en cosas más prácticas, no lo sé. Quizá haya que seguir esperando. Mover a la opinión pública desde la cultura es mucho más difícil que hacerlo desde la política y es ahí, entre nuestros políticos, donde hay que situar el problema».

Cuna parlamentaria

Uno de los afanes de Aparicio cuando ocupó el cargo de comisario de León 2010 fue la de fijar el lema León, cuna del parlamentarismo . A este respecto, cree que el Ayuntamiento «lo está difundiendo bien. Pero no puedo saber en qué medida ha calado o no. De momento parece que entre los foráneos sí, porque ya en su día, en el año 2010, el abad de San Isidoro me comentaba que la afluencia de visitantes había aumentado considerablemente».

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«De lo que no me cabe duda es de que traerá beneficios —prosiguió Juan Pedro Aparicio—. Uno muy poco visible, pero importante: el de la autoestima de los leoneses que lleva demasiado tiempo lo contrario de alta. Y otro mucho más evidente y valorado: un importante reclamo para el turismo de calidad; y no me refiero al de alto nivel económico, sino a ese viajero que se siente atraído por la historia y la cultura. Y nuestra historia, la del Reino de León, a pesar de lo que muchos agoreros no se cansan de afirmar, es compleja y admirable a un tiempo. Si logramos barrer esas ideas ineptas y grotescas, según expresión de Ortega, que tenemos sobre la historia de España, no me cabe duda de que León aparecerá de entre ellas como un ave fénix».