CUL
Lasalle: «Es agotador convencer a Montoro de que baje el IVA»
Las leyes de propiedad intelectual y mecenazgo estarán listas a inicios del próximo año

El secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle
Desde fuera, parece que José María Lassalle vive inmerso en una auténtica esquizofrenia entre su estar político y su ser intelectual. El primero busca sacar, y quizás salvar, la cabeza entre actuaciones y decisiones que, paradójicamente, colisionan con su propia Administración y se diluyen en ella. El segundo reflexiona en privado y en público sobre la «deshumanización de la cultura de nuestro tiempo» mientras prepara un ensayo que no tardará en ver la luz. El primero mantiene un pulso interministerial y busca a contrarreloj llevar a buen puerto un puñado de iniciativas; el segundo deja un reguero de señales lúcidas sobre el presente en artículos y foros. La última batalla perdida del secretario de Estado de Cultura ha sido asistir a la renuncia de Susana de la Sierra como directora general de Cinematografía. Mientras, Lassalle (Santander, 1966), doctor en Derecho por la Universidad de Cantabria y profesor de Historia de las Ideas, se ha convertido en el principal defensor dentro del Ejecutivo de la necesidad de rebajar el IVA cultural. Uno de sus trabajos más arduos, confiesa, es haber tenido que destinar buena parte de su energía y tiempo a «tratar de convencer» a Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, de que baje el IVA cultural. «Más que triste, es agotador», resume.
Incentivos fiscales
Al margen de su pulso con Montoro, Lassalle recalca que a algunos «no les interesa mencionar que por primera vez el teatro, la música, el canto, la danza y el ballet disponen de incentivos fiscales que favorecen su actividad paliando así el daño que ha supuesto la desaparición de otros apoyos».
Y también defiende que, bajo el Gobierno del PP, la política cultural ha seguido funcionando. A ella atribuye el éxito de la exposición en el Reina Sofía sobre Dalí y la apertura del nuevo Museo Arqueológico Nacional. Lassalle apunta además que al finalizar la legislatura se habrá reformado la gestión y explotación de los derechos de propiedad intelectual; se tendrá una nueva ley de autonomía para la Biblioteca Nacional; se mejorará la regulación del mecenazgo y, sobre todo, se habrá producido una auténtica revolución para la financiación de la cultura: el ‘crowdfunding’, o micromecenazgo.