Javier Marías no quiere el Premio Cervantes
Rencor. Odio. Venganza. Culpa. Deseo. Impunidad. Silencios y dilemas morales. Mentiras y memorias falseadas.. pero sobre todo, el perdón y su oportunidad. Estos son los mimbres con los que Javier Marías (Madrid, 1951) ha tejido su nueva novela, Así empieza lo malo (Alfaguara). Es la decimocuarta en la larga carrera de Marías, escritor y académico que lleva 42 años fabulando, acumulando lectores y reconocimientos. Es el escritor español más premiado internacionalmente y uno de los más apreciados y leídos, como acreditan los ocho millones de copias de sus libros publicados en cuarenta y dos lenguas y más de medio centenar de países. Pero en su extenso palmarés no figurará el premio Cervantes ni se embolsará sus 125.000 euros. El escritor se autoexcluye de la carrera por la máxima distinción de las letras hispanas, al que es candidato recurrente. Puesto que su novela gira en torno al perdón «¿Perdonaría Marías que le otorgaran el Cervantes?». La pregunta dibuja una sonrisa en el por lo común circunspecto escritor, que admite que, formulada así, tiene su guasa. «Tiene miga, dicho de esa forma, pero ya dejé muy claro cuando rechacé el premio Nacional de Narrativa que no aceptaría más premios dotados con dinero del Estado».
Preso del desasosiego
«¿Y quien pone el dinero en el Cervantes?» repregunta el académico. «El Estado», escucha. «Pues ahí tiene la respuesta; pero descuide que no me lo darán» zanja la cuestión el también nominado al Nobel, premio cuyos fondos aporta la fundación homónima. «En las quinielas aparece cualquiera y que yo figure en ellas no significa que vayan a dármelo» ironiza. Antes ha explicado el autor de Todas las almas que si sigue escribiendo, imaginando y publicando novelas «es porque aún estoy preso del mismo desasosiego y de las mismas inquietudes que con tenía 19 años me llevaron a escribir Los dominios del lobo », su primera novela publicada en 1971. Vuelve a tomar prestada una frase Shakespeare, un pasaje de Hamlet, para titular esta nueva ficción que entronca con Los enamoramientos que publicó en 2011 y mereció el premio público que rechazó en 2012.