CULTURA
Panero contra los molinos
Visor publica ‘Las prosas encontradas’, el pensamiento de Leopoldo María a través de más de 200 textos escritos durante 50 años y compilados por Fernando Antón
El poeta leonés Leopoldo María Panero
«Ten en cuenta que la trampa en que hemos caído todos los poetas es que nuestro discurso, al no pasar por esta simbólica abstracta que rige la sociedad, no es leído, está proscrito simbólicamente por la sociedad y, por lo tanto, este discurso del inconsciente que es la poesía, la literatura y el delirio, ese discurso analógico...» Es parte de la entrevista que Leopoldo María Panero le hizo a Gil de Biedma y es la historia de una pasión, la del profesor Fernando Antón que, una vez, se tropezó con un texto en prosa de Leopoldo María Panero y se sorprendió. Comenzó entonces una tarea casi titánica, un camino en el que ha ido recopilando decenas de escritos que el último poeta maldito publicó a lo largo de su vida. Cartas, artículos, conferencias, manifiestos y entrevistas forman parte del universo literario que Fernando Antón ha descubierto para el gran público en un libro que, publicado por Visor, ha titulado Prosas encontradas, porque muchas de ellas han permanecido inéditas hasta hoy. Fernando Antón ha logrado convertir estos textos ‘desmadejados’ en un todo capaz de mostrar la genialidad del poeta leonés, de revelar al lector cómo Leopoldo María Panero fue fiel a sí mismo y a su educación intelectual. Sus preocupaciones filosóficas regresaban una y otra vez a Freud, a Lacan, a Debord y a Foucalt, demostrando que la locura no está exenta de coherencia.
El libro está dividido en tres partes: las colaboraciones que realizó desde los años setenta en numerosos medios, como Pueblo, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Ajoblanco, Destino, Márgenes o Barcarola. Este primer bloque abarca creaciones que van desde la Poética de los Nueve Novísimos hasta un artículo titulado Sobre el suicidio que el poeta publicó en la revista Suicidio autónomo. La segunda parte reúne los artículos que Panero escribió para ABC en una columna que tituló El nido del cuco . En el diario monárquico escribió entre 1987 y 1993. Fueron 82 textos en total, pero en el libro sólo se recogen 76. ¿La razón? Seis de ellos se repitieron en el periódico. Leopoldo María Panero volvió a enviar los mismos artículos y ABC los publicó sin percatarse de la jugada del poeta.
La tercera parte se desgrana en Mi turno , las colaboraciones con Egin durante la época en la que permaneció ‘encerrado’ en el psiquiátrico de Mondragón. Sus artículos en el periódico vasco tenían carácter quincenal y pervivieron durante dos años y medio, hasta el 14 de julio de 1998, precisamente el día antes de que Baltasar Garzón clausurara el diario. «Es curioso, pero los nombres que con más frecuencia aparecen en todos los textos de estos artículos son Freu y Lacan», destaca Fernando Antón, que sostiene que la obsesión de Leopoldo María Panero era dar una explicación a la locura. De hecho, en un artículo escrito en Historia de la locura, el autor asegurará que no hay locos sino enloquecidos. Poco después, hará un análisis de todos los pensadores que la sociedad no es capaz de digerir. Lo tituló Tratado de la brujería y el satanismo .
Por último, el libro incluye un apéndice en el que Fernando Antón incluye los artículos que numerosos autores escribieron en contra de Panero. Aquí se publican escritos de Eduardo Haro, de Valente o de Guillermo Carnero. En estos se muestra el Panero más irreverente con la sociedad y la literatura. Fue la época en la que el poeta se dedicó a ‘hacer amigos’ criticando la obra de numerosos escritores, como Dámaso Alonso — «Tradujo a Góngora al español»— o Aleixandre, a quien califica de poeta para antologías.
También en este apéndice están seis textos que nunca han visto la luz y que son casi un diario imaginario de los años durante los que el escritor estuvo en el psiquiátrico de Leganés. Para Fernando Antón, esta parte del libro nos permite vislumbrar, mirar por la mirilla y comprobar cómo fue la vida del poeta en el manicomio. Uno de ellos es Yo acuso . Se trata de tres versiones diferentes de las cartas que Panero envió a sus amigos a raíz de la aprobación de la Constitución, un ataque delirante al nuevo orden que comenzaba a surgir.
La última parte del libro es un regalo, una entrevista que Leopoldo María Panero hizo a Jaime Gil de Biedma en su casa en presencia de Ángel González, Juan Marsé y Carlos Barral. «Son dos generaciones y dos lenguajes diferentes. Hasta tal punto que hay un momento de silencio comunicativo», explica Antón. Después de la ‘perorata’ con la que comienza este artículo, Biedma le pide que formule su discurso. «No hablo para tí. Hablo para el magnetófono», le espeta Leopoldo María.