24 años moliendo rock and roll

Antonio Vega o Javier Krahe han convertido el Gran Café en leyenda.

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pacho rodríguez | león
León

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  • 1. El veterano Javier Krahe, que ha actuado varias veces en el Gran Café. 2. El fallecido Antonio Vega también tocó en este local leonés. 3. Pepín Tre, uno de los artistas totales que han pasado por el Gran Café. 4. Señor Chinarro, que después de tocar charla con sus incondicionales. 5. Marina Borregán Moreno, responsable del Gran Café

El Gran Café puede presumir de haber vivido escenas irrepetibles. Un Antonio Vega que tiene que recorrer la sala repleta, bordeando la barra para salir al escenario. Un Señor Chinarro que después de tocar se queda charlando con los más incondicionales, y decide de manera excepcional volver a tocar unas canciones, e incluso ejercer de pinchadiscos ocasional. Un Javier Krahe que repite casi todos los años y que siempre que coge la A-6 reserva parada y fonda en el Café. O, para incidir en la aportación cultural, un local que convierte en gran acontecimiento, y que ayuda a ser profetas en su tierra, presentaciones de discos de grupos leoneses, como el excelente Blue Spirit de Arsel Randez & The Cahoots; o el último de Los Platillos Volantes, etc, y, por supuesto, como una de las sedes preferidas de los asistentes al Purple Weekend.

Pero como en las buenas películas, al show must go on hay que añadir que la saga continúa con la certera labor de Guillermo y Víctor Mateo, que continúan el buen hacer del Gran Café, eso sí, navegando ahora en las condiciones turbulentas que impone este mar cultural que vive nuestro país.

Aunque Marina Borregán Moreno, su responsable, es de las que nunca traicionará la discreción que se presupone a todo local de altura, sí se presta para Diario de León a contar algunos capítulos de esta cronología del rock y mucho más. Y tiene que hacer memoria para recordar los inicios: «El primer concierto que tuvimos fue con unos asturianos que tocaban salsa, que se llevaba mucho en los 90. El primer promotor fue Héctor Diez Revuelta, componente entonces de Abuelo Jones. Vivía en Madrid y nos programaba cosas que veía en el Café Central o en el Clamores. Al principio tiramos más al jazz- fussion, también de moda», explica dejando claro que los inicios poco tenían que ver con lo que ahora permite ver a bandas de otro pelaje, como la reciente visita de The Dictators. De hecho, lo corrobora asegurando que «sí, cualquier propuesta cultural si es interesante, la aceptamos y nos vamos readaptando», hecho que también lo confirma que no hay que olvidar que en El Gran Café tienen lugar presentaciones, teatro o sus ya míticos días en los que también se desarrolla el Restaurante Espectáculo Marina Rojo.

Como local privado, con todas las cargas que eso supone, la mirada a las instituciones se plantea como asunto colateral, aunque sí se intuye que se echan de menos algunas ayudas: «El Ayuntamiento nos apoyó cuando estaba en Cultura Álex Cooper, a nosotros y a todos. Y recuerdo que también colaboramos en el Rock & Risa que hizo la Diputación», matiza Borregán, como dejando cierta sensación de vacío en la actualidad. «Sería muy importante que los jóvenes, que son los que más inquietudes culturales tienen, no se tuvieran que marchar de León. Muchas veces, la media de edad de los conciertos es de 30 a 45... Y a nivel de relaciones con las instituciones, me conformaría con que nos dejaran trabajar a todos en plazas, terrazas... Paseando un día por Segovia vi un piano de cola en una terraza y pensé: En León eso imposible», remarca, demostrando que ideas hay, y que al Gran Café no le faltan.

Con todo, la popular sala leonesa, también como bar, café y de todo, ha vivido jornadas gloriosas. «Han pasado cosas muy bonitas en estos años. Un día inolvidable lo protagonizó Liberto Villagrasa. Que nos hizo una fiesta con toda la troupe de la obra de teatro Entre Tinieblas , de Pedro Almodóvar, y después de actuar en el Emperador, hicieron una gran fiesta con Beatriz Carvajal, Rossy de Palma, Flavia Zarzo... Liberto era un componente de Boleros Bengalíes», señala Marina, que no necesita apellidos en el tinglado hostelero y musical leonés. Como voz autorizada, también hay que saber quién ha sido para ella uno de los artistas totales que han pasado por El Gran Café: «Pepín Tre ha sido para mi el mejor.. Alucinantes sus letras, su humor... Un adelantado a su tiempo», afirma como dato de fiar al máximo.

¿Y qué se llevan los artistas? Seguro que profesionalidad, cariño y ganas de volver, además de una promoción de León que traspasa fronteras: «Bueno, a todos los músicos de fuera, australianos, holandeses, americanos, ingleses... les encanta León, y sobre todo la Catedral. Los españoles ya conocen León, pero alguien que viene y se queda unos días es Javier Krahe», narra Marina, lo que confirma que estos 25 años que llegan para El Gran Café son los de una huella perdurable de la cultura reciente de la ciudad de León.

Cumpleaños sonoro

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No habrá 25 malo para El Gran Café, en versión leonesa símbolo de la resistencia sonora que acuñara Álex Díez Cooper. En parte, porque tiene grabado a fuego su particular máxima de que el show debe continuar. Y también, porque incluso estos años perros han mantenido igual de alto el listón de su cartera de conciertos, con una continuidad propia de ciudades más grandes. Pero ya fue hace 24 años cuando Marina Borregán y Alfonso Mateo abrieron las puertas de este carismático café, tal vez sin saber que, además de una extensa clientela, iban a entrar algunas de las estrellas más importantes de la música española. Así han marcado hitos artísticos y actuado en León como verdaderos transmisores de cultura, pero, también, al margen de actuaciones, ahora con Marina Borregán al frente, El Gran Café es ese lugar excelente para estar, charlar y tomar algo, como en esos sitios en los que sabes que nunca te va a pasar nada malo.