Diario de León

CITA EN EL CLUB DE PRENSA

«La historia de España es triste y negra por culpa del catolicismo fanático»

Consciente del mal momento que viven el periodismo y la literatura, Ángeles Caso, ganadora del Premio Planeta en 2009, se plantea incluso una «retirada» a tiempo en busca de nuevos caminos. Y aunque hoy hablará en León de la novela histórica, la asturiana comenzará su conferencia poniendo en duda que este género haya existido jamás

Ángeles Caso

Ángeles Caso

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PABLO RIOJA | LEÓN
León

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Convencida de que la novela histórica «no existe», la escritora asturiana considera que los géneros literarios son el refugio de editores, libreros e incluso de algunos escritores. «Cuando alguien pretende escribir novela histórica mala cosa, yo no acepto ninguna clase de género. El escritor debe huir de ellos salvo que lo que busque sea ganar dinero». La también historiadora continúa hoy con el ciclo Apuntes y reflexiones sobre la Novela Histórica —que organiza la Fundación Villalar— y que tendrá lugar desde las 20.00 horas en el Club de Prensa del Diario de León.

—¿Cree que acuñar el término ‘histórica’ abre las puertas a cualquier ‘iluminado’ que amparado en los datos reescriba o invente episodios pasados a su antojo?

—La novela no tiene porqué ser fiel a la historia. Quien esté interesado en saber de Historia que lea ese tipo de libros, ensayos... pero nunca novela. Ésta responde a otras exigencias de verosimilitud y de recreación del alma de los seres humanos que no es obligatorio que respondan al rigor que lleva consigo la historia. A mí lo que me molesta es que se engañe al lector haciéndole creer que está leyendo historia, pero por lo demás vale todo. Hablas del personaje que quieres, de cualquier tiempo. La literatura ha de ser el terreno de la libertad, donde no hay más regla que el rigor del propio escritor. El código Da Vinci , de Dan Brown, que se vendió como novela histórica no es tal, si acaso es una ficción.

—Ya no tiene tanta presencia en los medios de comunicación. ¿Echa de menos el periodismo?

—Tengo mi espacio en La Vanguardia , donde hablo sobre todo de política, hasta hace poco estuve en La Ser , pero sí echo de menos tener más voz porque es un momento en el que los intelectuales tenemos que implicarnos y mancharnos las manos de barro porque este país lo reclama. De hecho me sorprender que compañeros míos que sí tienen esa presencia diaria siguen escribiendo del sexo de los ángeles. Mi cabeza no da para eso, mi exigencia como ciudadana y como persona que reflexiona he de escribir sobre lo que está sucediendo o debería suceder. Pero no todos somos iguales.

—¿Qué está peor de salud entonces, el periodismo o la literatura?

—Ambas cosas viven un presente muy difícil. El periodismo se encuentra en un momento muy delicado porque la irrupción de Internet está cambiando las cosas y no siempre para bien. Yo soy partidaria del uso de la Red, el problema es cómo las empresas periodísticas se plantean la utilización de un recurso como éste. Cada vez es más difícil encontrar un buen periodismo escrito porque las empresas no invierten en ello, explotan a gente joven con sueldos ridículos. Y en cuanto a la literatura el momento malo tiene que ver con la piratería. Los escritores ya no podemos vivir de nuestros libros. Yo he vivido de ello durante 21 años, pero eso se terminó.

—¿Cree que es algo premeditado?

—Por supuesto. A los poderes públicos les interesa que la gente piense cada vez menos.

—¿Qué futuro le espera a la literatura?

—Lo que está claro es que vivimos un tiempo de cambio fundamental. El futuro pasa por Internet pero los escritores todavía no lo dominamos como medio de producción, hasta ahora hemos vivido más la parte negativa. Pienso que hay que cambiar la manera de relacionarnos con nuestros lectores. Igual hay que prescindir de la figura del editor, crear de otra manera textos más vivos que enlacen con páginas webs, imágenes, lugares... Es un cambio, pero no es malo. Me preocupa más la parte empresarial y política porque no hay una apuesta por el periodismo y la cultura de la calidad.

—¿Y cómo se soluciona?

—Sin duda alguna hay que terminar con esta estructura política que ya no funciona, que ha degenerado en podredumbre. Tenemos una democracia del siglo XIX. El poder de los medios de comunicación, por ejemplo, no debe de estar en pocas manos.

—¿Defiende entonces el discurso de Pablo Iglesias con respecto al control de los medios?

—De hecho formo parte de Podemos. Conviene no manipular las palabras de Iglesias, creo que no han dejado matizar su discurso y cualquier cosa que dice se malinterpreta.

—¿Ganar un premio como el Planeta motiva o apoltrona?

—Motiva mucho. Contra el viento , la novela con la que lo gané, me ha dado desde entonces muchas alegrías. El premio ha hecho que mucha gente me conozca en diferentes países y se abran algunas puertas.

—Las mujeres siempre guardan un papel importante dentro de sus obras. ¿Le preocupa que no sea así en la vida real?

—Muchísimo. En mi infancia fui tratada por igual a los hombres de mi familia en todos los aspectos, con los mismos derechos y deberes. El golpe fue tremendo cuando descubrí que no era así en el mundo real. Son pocas las mujeres que se libran del machismo intelectual, de la agresividad. Siempre he querido iluminar este mundo de sombras del pasado. La mujer no sólo ha cocinado y parido, ha sido importante en la cultura con personajes muy famosos. Pero tristemente en la actualidad no somos igual en casi nada por más que digan, tampoco en el mundo literario. Estoy segura de que si fuera un hombre mi prestigio sería mucho más grande.

—¿Con qué época de la historia de España se quedaría?

—No estoy segura, es una historia muy triste y negra la de este país. El peso del catolicismo en sus aspectos más fanáticos ha sido terrible. Prefiero quedarme con el futuro. Y si tuviera que elegir algo pasado me quedo con el paleolítico, cuando se pintaba en las cuevas, que por cierto, se ha demostrado que las mujeres también pintaban.

Lugar: Club de prensa del Diario de León

Hora: 20.00

Entrada: Libre.

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