Acuarelas de rincones leoneses
El pintor Santiago Omaña muestra sus obras en el restaurante Ezequiel.
Santiago Omaña posa ante una de sus acuarelas.
Santiago Omaña, además de buen pintor, es un hombre original. Ha sido capaz, después de infinitos paseos con encanto a través de la ciudad, de digitalizar en su memoria cada piedra de los monumentos leoneses. Y mientras espera su turno en el médico, o en el tiempo que tarda en tomarse un café, dibuja en pequeños cartones diferentes visiones de los monumentos de la capital. Después los data por detrás diciendo donde están hechos, cuanto tiempo tardó en hacer la pequeña obra y la correspondiente fecha. Él los regala a sus amigos y conocidos, para que los empleen como puntos de lectura. Naturalmente los afortunados que los reciben los atesoran e incluso los enmarcan.
Ahora Santiago Omaña lleva sus obras, obras mayores y realizadas que una magnífica técnica de acuarela, a las paredes del Restaurante Ezequiel, en la calle Ancha, otro espacio que se abre para que los artistas puedan mostrar al público sus trabajos. Casi una docena de obras en las que el artista retrata con gran meticulosidad y con un acertado dibujo suelto y exacto, la práctica totalidad de los monumentos de la capital, empleando una original gama de colores que les otorga una dimensión muy especial.
Sorprende el artista con este trabajo a sus seguidores, pues sus obras nos hablan normalmente de la naturaleza en su máxima expresión, en cuadros llenos de colorido y texturas que reflejan espacios de lejanos horizontes, que muy bien pudieran ubicarse en Tierra de Campos. Pero hay que reconocer a Omaña la exacta, original y creativa visión de los monumentos leoneses que presenta bajo el título de Paseo con encanto.