MINORÍAS ABSOLUTAS
Benditas incertidumbres
L as palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del próximo año esperan otra voz». Estas son palabras del poeta, crítico y premio Nobel de literatura autor de Cuatro cuartetos , T. S Eliot, del que nos acordamos esta semana, a los 50 años de su muerte.
Y ya estamos en ese próximo año. El 2015 se abre con la apetencia de forjar esa otra voz. Otro modelo social y otra posibilidad vital de entender el mundo. El año nuevo espera otra voz y sus sílabas ya vienen resonando de antes. Grupos sociales, partidos políticos y plataformas ciudadanas van desperezando las ganas para crear y regenerar otra manera de convivir. En Grecia Syriza ve otras opciones de gobierno social y la Europa rancia, la que utiliza las mismas palabras año tras año, se rasga las vestiduras. Hay miedo en las caballerizas de las antiguallas del poder, y quieren generar miedo a los que realmente estamos esperando nuevas voces. Nuevas maneras de renombrar lo de todos.
La incertidumbre nos adelanta el año. Nos lo abona. Es un año lleno de posibilidades y como decía Kant: «Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.»
Algunos asumimos que el cambio es necesario, imperativo incluso. Y eso sólo nos lo ofrecen nuevas formaciones y perspectivas vitales. Las antiguas siguen sin creerse que ahora vuelve a tocar levantar todo el pedregal y dejar de lado el barbecho.
Se vive este olor a cambio ya no sólo en Europa (que es de las que más lo necesita) sino en el resto del mundo. Cuba, México, Uruguay, Venezuela, Gran Bretaña, Israel o Argentina, entre otros, han cerrado el 2014 o abren el 2015 con visos de cambios.
En España, por partida doble, las ganas de esa «otra voz» a la que se refiere Eliot resuena con más fuerza que nunca en la historia de la democracia de nuestro país. Suena a propósito de enmienda y me hace creer que sí. Que este año será diferente, que si iremos más al gimnasio, que sí dejaremos de fumar algo más y que sí, sí que tomaremos las riendas de un futuro social mejorable y empezaremos a caminar en pro del cambio.
Como bien sabemos, los propósitos tan sólo son una motivación para avanzar. No todo saldrá a la primera, no todo quedará resuelto en un cambio originado en este 2015, pero sí que recordaremos que a partir de este año el rumbo de lo que entendemos por participación ciudadana, gestión pública y derechos sociales, va a encaminarse hacia otro lado, más hacia el nuestro, el de las personas. Y menos hacia esa falacia intangible que suponen los grandes mercados que todo lo arrasan.
Los Reyes Magos acaban de pasar y ya su parte —tal vez esa parte más republicana que también gastan nuestros queridos reyes de Oriente—, nos deja un buen augurio de año.
Feliz con la incertidumbre que genera cambio. Feliz entrada a este 2015 histórico!