Un conjunto único en el mundo
El estudio que la empresa Petra realizó en el año 2005 alerta de que el estado de las esculturas podría calificarse, cuanto menos, de «delicado». Las esculturas siempre estuvieron demasiado expuestas y en parte por esta razón, y en parte por el tipo de material, la erosión se comió la piedra. El deterioro forzó a que las esculturas se retiraran de las portadas en el año 2009 con el fin de protegerlas antes de llegar a una solución definitiva. Sin embargo, la Junta aún no ha decidido si la solución pasa por realizar copias para volver a vestir las portadas, o bien rehabilitar las auténticas con el fin de reintegrarlas a su morada real. Una de las expertas que realizó el estudio, Mercedes Cortázar adviertía de que había que restaurarlas «con urgencia» puesto que su deterioro ya era muy crítico y la porosidad de la piedra hacía que, de no hacerlo ya, pudieran llegar a un estado irrecuperable. Además, destacaba que una de las medidas que habría que tomar sería protegerlas físicamente si se decidía reintegrarlas a las portadas, mediante la construcción de una suerte de pórtico más cerrado que no permitiera que éstas siguieran siendo azotadas por las condiciones meteorológicas de la ciudad.
El conjunto de esculturas góticas del templo leonés es uno de los más importantes del mundo. Ángela Franco, autora del libro Escultura gótica en León y provincia, destaca en esta obra que el deterioro, que ella califica de «imparable», continúa aún hoy. Recuerda que treinta años atrás ya se advertía el estado ruinoso de unas esculturas que son únicas en la historia del arte occidental. «En 1975, cuando terminé mi tesis doctoral, ya llamé la atención sobre el deterioro progresivo. Naturalmente, el problema es mucho mayor en las obras que están en la parte externa; dos de los evangelistas, dos de los profetas y otros dos profetas de la portada de San Juan, junto con la imagen que representa la Sinagoga, eran entonces esculturas que habían sufrido muy profundamente el paso del tiempo», añade Franco. Pues bien, de algunas de estas figuras no queda más que el recuerdo.