Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

Creado:

Actualizado:

M e viene a la cabeza en estos días un término que acaba pareciendo ser propiedad de hombres retrógrados con túnicas negras en beneficio de no sé que extrañas intenciones sectarias. El término no es otro que el de ‘mora’».

Moral, del latín mos, moris, no significa otra cosa que esas normas por las que se rige la conducta de un ser humano en relación a la sociedad en la que vive. Unas normas que han de tener un constructo cívico y plural si queremos que las personas vivan con una concordia y un bienestar que no representa a élites ni privilegiados, sino a todo el conjunto de la sociedad.

La labor del Estado, es generar los cauces propicios para que ciertas conductas que, por sectarias, irrespetuosas o claramente contrarias al beneficio de su pueblo, atentan contra los intereses plurales, se puedan equilibrar y generen un beneficio a todos los hombres y mujeres que representan.

Esta norma básica para la comprensión de la función que el estado debe representar, la vemos radicalmente borrada y defenestrada cuando los estados de tantos países, se ponen orejeras ante la importancia vital de un medicamento que salva vidas humanas como el sofosbuvir, conocido por su nombre comercial, Sovaldi, que patentó la farmaceutica Pharmasset (empresa que durante más de 20 años se nutrió en EE UU de fondos y subvenciones públicas que ayudaron a mantener investigaciones como la del tratamiento en cuestión) y que erradica la terrible enfermedad de la hepatitis C casi con el 100% de efectividad.

El dilema con las patentes está servido. ¿Debe intervenir el Estado en beneficio de cientos de miles de enfermos en el mundo, o debe respetar el enriquecimiento particular de una pesona o equipo (en este caso la empresa Gilead, que adquirió Pharmasset en el 2011), que invirtió tiempo y ganas además de genialidad para desarrollar el fármaco?

Claramente, éste es un caso que ocupa a la moral de la sociedad en la que vivimos. Si una empresa como Gilead, que compró todas las patentes de Pharmasset (no hablamos sólo de este fármaco, sino de muchos más que también generan beneficios), trafica con vidas humanas poniendo la única cura efectiva al 100% de la Hepatitis C a un precio desorbitado, las normas que deben equilibrar una sociedad se resquebrajan. Gilead compró por 11.000 millones de dólares Pharmasset. Ésta última cifró la inversión en la investigación del medicamento Sovaldi en menos de 65 millones de dólares. Pues bien, al precio que han marcado el tratamiento (tres veces superior al recomendado ya por la empresa que marcaba sus buenos beneficios) y sólo en los primeros 9 meses del 2014, ya ha recaudado más de 8500 millones de dólares.

Fíjense bien, invierten 65 y recaudan en un año 8.500. Fíjense bien; el tratamiento está por encima de los 20.000 euros y es imprescindible para salvar vidas humanas. Ustedes sabrán si esta moral, la del todo vale a costa de quien sea, es la que debe defender un gobierno que financia en parte a estas empresas y representa a todos los ciudadanos. Ustedes sabrán si esta codicia en detrimento de la vida debe ser permitida.

tracking