Una limpieza que ha tardado 500 años

Comienzan a desmontar el gran retablo de Coyanza, del siglo XVI y obra de Guillermo Doncel, para su restauración en León .

Eva Castellanos observa la imagen del Cristo, del siglo XVI.

Publicado por
E. GANCEDO | LEÓN
León

Creado:

Actualizado:

¿Cómo desmontar trece metros de retablo? Los técnicos del Taller de Restauración de Patrimonio de la Diócesis de León se enfrentan desde ayer a una de las labores más complejas acometidas desde la creación de este centro especializado en el ‘rescate’ del arte sacro. En esta ocasión no se trata de ninguna obra olvidada en el interior de una ermita o iglesia de los centenares de pequeños pueblos leoneses sino de un magnífico retablo bien conocido por los especialistas: el de la iglesia de San Pedro en Valencia de don Juan, villa singularmente dinámica del sur provincial.

A la pregunta intentan dar respuesta los dos especialistas y los tres becarios del Taller con la ayuda y el asesoramiento del muy activo párroco coyantino, Salvador Valbuena. Un hombre que hace siete años comenzó los trámites para acometer la reparación de la arquitectura del templo, algo que culminó recientemente después de haber destinado la parroquia algo más de 600.000 de los 1.200.000 euros necesarios (el resto lo aportó la Junta). En cuanto al presupuesto para la reparación del retablo —que supone la culminación de la restauración integral de la iglesia, objetivo del inquieto Valbuena— supera los 60.000 euros, sufragados también por una parroquia que no sólo tiene recursos «sino que, además, los administra bien; ocurre las dos cosas», advierte.

El retablo mide trece metros de alto por nueve de ancho y fue encargado en 1543 al destacado artista de la época Guillermo Doncel para un templo coyantino ya desaparecido, el del Salvador. En el siglo XIX se acomodó a la iglesia neoclásica de San Pedro Apóstol —inaugurada en 1876—, aunque antes sus fragmentos habían permanecido medio siglo almacenados en una panera. Ayer, cuando los operarios bajaron hasta el suelo la talla del Cristo, la restauradora Marta Eva Castellanos no pudo evitar susurrar, al verlo de cerca: «Es un regalo, un verdadero regalo». Y destacaba la calidad de su policromía, la delicadeza de su paño de pureza, la perfección de sus facciones... Ayer también hicieron descender las imágenes de San Juan Bautista y San Jerónimo, que junto al Calvario y los extraordinarios relieves conforman la lectura iconográfica del mueble. «En la zona trabajó Guillermo Doncel pero muchas veces junto a los grandes artistas Juan de Juni y Juan de Angers. Las semejanzas entre los medallones de este retablo y los de San Marcos son palpables», hacía ver Castellanos.

Las tallas ya se encuentran en el Taller capitalino y el equipo valora ahora si traslada o no a León el retablo completo o bien procede a rehabilitar la estructura in situ dadas las grandes dimensiones de la obra. «Lo ideal es llevarlo entero para meterlo en la cámara de desinsectación», prefería Eva Castellanos, quien insistía en la «gran calidad de las tallas», en el «alto nivel cromático» y en la «armonía» del conjunto. «Fue un encargo de mucha entidad», concluyó.

Cargando contenidos...

En todo caso, el equipo tiene ante sí cuatro meses para culminar los trabajos. El párroco lo quiere terminado para la fiesta de San Pedro. En su lugar, mientras tanto, se colocará un vinilo con la imagen, a tamaño real, de tan insigne retablo.