Extrañas ideas para salvar los restos romanos
Solar de Santa Marina donde se querían reconstruir los barracones.
La aparición de restos romanos en León ha supuesto, casi siempre, una complicación. Un escollo para la mayoría de los constructores, que veían mermadas las posibilidades de rentabilizar cualquier edificio de viviendas en el casco histórico. Como ejemplo, los doce años que llevan empantanados los Principia.
Los políticos, que en el mejor de los casos han ignorado el valor del Patrimonio —incluso en términos de aliciente turístico—, han ‘vendido’ las ideas más extrañas para rentabilizar restos que bastaba con ‘no tocar’. Desde trasladar el anfiteatro a un solar de la Chantría a reconstruir los barracones de los legionarios en el solar de Santa Mariana donde aparecieron las primeras evidencias de la Legio VI. También hubo algún concejal que propuso reconstruir los ocho cubos de la muralla derribados a principios del siglo XX en la calle Carreras. Otro plan, que tampoco se llevó a cabo, fundamentalmente por razones de presupuesto, fue la excavación del subsuelo de la Catedral para desenterrar las gigantescas termas sobre las que se asienta el templo gótico. El plan era reabrir las excavaciones en la cripta norte, donde hace décadas se localizaron los restos de las antiguas termas romanas, un espacio reutilizado en la Edad Media como panteón. En aquella época se recuperó parte de un mosaico con temas marinos que hoy guarda el Museo de León. Unas excavaciones que, con seguridad, habrían puesto en peligro la estabilidad de un edificio de por sí muy frágil.
Tampoco se ha llevado a cabo, igualmente por falta de dinero, la ‘peatonalización’ del adarve de la muralla entre Puerta Castillo y la Catedral y en el tramo entre el llamado arco de la cárcel y Ramón y Cajal.