INVESTIGACIÓN
El primer asesinato de la historia
Arqueólogos hallan en Atapuerca pruebas de un homicidio en un cráneo de 430.000 años
El cráneo ‘del delito’ hallado en Atapuerca
Las pruebas son concluyentes. «El individuo tiene dos fracturas idénticas en el hueso frontal del cráneo con todas las características de haber sido causadas justo antes de su fallecimiento. Tanto la localización como el tipo de las lesiones coinciden conde una muerte violenta». La investigadora María Teresa Nohemi Sala lo tiene claro: están ante un caso de asesinato. Un crimen que ocurrió, en las proximidades de Atapuerca, hace unos 430.000 años. El más antiguo documentado con certezas hasta la fecha. Un misterio resuelto que, además, da carpetazo a varios debates sobre cómo vivían las sociedades humanas de aquella época.
«Probablemente esta clase de comportamientos eran algo habitual, pero es muy difícil rastrearlo a nivel óseo», explica Nohemi Sala. «No todas las agresiones tienen por qué dejar marcas en los huesos, que es lo único que nosotros podemos ver». Los forenses de la actualidad, asegura, tienen una ventaja con la que ni ella ni su equipo han contado. «Tienen la suerte de poder estudiar también los tejidos blandos». Aun así, arqueólogos y policía científica estudian las pruebas con métodos similares e idénticos criterios. La víctima no tiene nombre conocido -ni sus forenses lo han bautizado-, pero es el número 17 de una colección de 28 calaveras que se han desenterrado en la sierra de Atapuerca, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. «Si solo hubiésemos encontrado una lesión habría sido imposible determinar que había muerto de forma violenta».