CULTURA
«Mi madre no sabe las horas que he faltado a clase para tocar la guitarra»
‘La mansión de los espejos’, es el primer disco de estudio de Carmen Baza, uno de los grandes hallazgos del ‘indie’ español. Hoy lo presenta en el Gran Café de León. «Canto en casa igual que en el escenario», dice

La cantante, compositora y guitarrista Carmen Boza
Carmen Boza contra Casillas y Piqué. Por ejemplo. O lo que es lo mismo: España-Costa Rica frente a la gaditana y el Gran Café de León. Es sólo una coincidencia. Como los primeros ya lo tienen todo vendido, no hay duda: a apostar por los segundos. Principalmente, porque lo que le está pasando a Boza tiene algo de fenómeno indie incluso dentro del propio ámbito independiente. Cuando comenzó a colgar canciones en youtube lo hacía como un entretenimiento para dar rienda suelta a una pasión que acababa de descubrir: cantar y tocar la guitarra. Y ahora, que ni llega a la treintena, anda llenando locales con un repertorio en el que su energía prevalece a base de canciones personales, que tienen como gran virtud su naturalidad creativa. En tiempos de artificios y mercadotecnia, Carmen Boza es de las que canta como siente. Si se añade que a través de un crowfunding fulminante financió su disco La mansión de los espejos, producido por Toni Brunet y grabado por José María Rosillo, las piezas encajan para ver a una artista aún libre del peso de la púrpura. Y que sea por muchos años. Así que en un día futbolero, en el Gran Café que gane la Balona, la Balompédica Linense, el equipo de la tierra de Carmen Boza.
—Tenemos hoy en León dos acontecimientos: Piqué, Casillas y compañía, y usted, Carmen Boza. ¿Qué hacemos con el fútbol que nos invade?
—¡Nada! Yo no soy futbolera de corazón. Pero si hay un partido y hay buen rollo, la gente se destapa, se divierte; y si no se hace el bruto ni se queman contenedores, sí me gusta. Luego voy con el que meta el gol. Me alegro por el equipo que gane y ya está. Creo que hay tiempo para todo y que una cosa no tiene que quitar nada a la otra.
—Entonces hablemos de música... Si algo destaca de sus inicios es que llega a la música como algo natural, como una afición. ¿Cree que empezar así le ha servido para tener las cosas más claras que en otras circunstancias, como formando un grupo cuando hay que forzar para tener un repertorio lo antes posible?
—Puede ser. Como experiencia, el ir aprendiendo sin ninguna pretensión, y que las canciones hayan ido saliendo, puede ser que llegues antes a algo más valioso. Pero lo de montar un grupo, buscar local, ensayar, también puede ser muy natural y, sobre todo, muy divertido.
—Su música explotó en las redes sociales. ¿Le debe mucho a estos medios?
—Sí, porque me dio por subir canciones y sucedió el fenómeno paranormal de que se hicieron superconocidas. Yo no me lo esperaba.
—Por cierto, mientras, aprendía a tocar la guitarra... Toca muy bien. ¿El hacerse más profesional le ha quitado pureza a sus canciones?
—Ahora es otro rollo. Poco a poco, la música ha tomado todo el protagonismo y el rol de compositora está siempre presente. Y lo de que toco bien la guitarra, ¡gracias!, sólo te puedo decir que lo que sé es a base de echarle muchas horas. Mi madre no sabe las horas que faltaba al instituto para tocar la guitarra.
—Usted, que se defiende a la perfección sola con su guitarra, ¿siente sus canciones como unas desconocidas cuando las escucha con una producción más completa?
—Sí. Yo le decía a Toni Brunet que la producción era como el maquillaje de las mujeres. Que según fuera puede cambiar totalmente la imagen de la persona. Con las canciones pasa igual.
—¿En el Gran Café veremos toda la energía que transmite Carmen Boza? ¿El público se la devuelve?
—Yo canto en casa igual que en el escenario. Esa energía es lo que me sale. Quiero que la gente sienta esa naturalidad y que le lleguen mis canciones. De momento, el público responde a la perfección. Igual que el crowfunding se recaudó en un solo día, ahora en los directos noto ese cariño de la gente. Y yo tengo que responder al máximo.
—¿Admira a alguno de los artistas con los que comparte escenario?
—A muchos. Hay una generación de cantautores nacidos en los ochenta que están muy bien. Muchos son desconocidos, pero son muy buenos. Zahara, Leiva, por ejemplo.
—Será del Cádiz, ¿no?
—¡No! Yo si soy de alguien tengo que ser de la Balona. El equipo de la Línea.
Lugar: el Gran Café (Cervantes, 9).
Hora: 22.30.
Entradas: 10 euros en taquilla.