LA ENTREVISTA
«Si el público no inspira terror es que no te interesa»
Nudozurdo, la banda del siempre interesante Leo Mateos, llega a la Fundación Cerezales en un formato único con instrumentos de cuerda y un repaso a su contundente repertorio. La cita es a las 22.00 horas en la plaza de Cerezales del Condado
Leo Mateos, Meta y Ricky Lavado, integrantes del grupo Nudozurdo
Nudozurdo puede que sea un canal de aguas turbias, que canta las cuarenta a base de sonidos inquietantes, líneas de bajo oscuras, guitarras que no quieren ser evidentes, sintetizadores al servicio de un caos controlado, y, ante todo, la rienda suelta de un creador: Leo Mateos. No hacen hits pop de tres minutos, pero lo suyo, en estos casi tres lustros de vida, media docena de discos, reediciones y multitud de conciertos, tiene muchas señas de identidad con el denominador común de música aprovechable. Y sin rascar mucho, cualquiera puede encontrarse el hilo conductor de añejas canciones, por ejemplo, de The Cure. Que, vaya por delante, sonaban en radiofórmulas en los tiempos en los que en las teles de los bares siempre se podían ver los últimos videos de los grupos.
Si hemos ido para atrás, Nudozurdo va hacia adelante a base de experimentación. Lo que no se cuenta tanto es que este grupo madrileño tiene en Leo Mateos una estrella con discurso propio. Hasta un niño se daría cuenta, tal vez si fuera inglés... Pero no hay que perderse nada de Mateos, ni siquiera sus ideas. Y menos su presencia en la Fundación Cerezales, con otra vuelta de tuerca en la que incorporan instrumentos de cuerda para su Rojo es peligro. Junto a Leo Mateos a la guitarra y líder fundamental, y Meta, al bajo, Nudozurdo llegan con Ricky Lavado a la batería, buena noticia porque siempre lo es que un ex Standstill ande de nuevo por el mundo musical.
—Llegan a Cerezales después de su paso por el FIB, ¿cómo ha sido?
—Pues ya es territorio inglés. Pero, como siempre, muy bien, mucho público y una gran organización. El FIB siempre funciona.
—¿Y lograron seducir al público inglés?
—Es un público diferente, y el nuestro es principalmente español. Lo pasamos bien, porque creo que es el momento ideal para vernos.
—¿Pero no envidia que ese público británico acepte como hits temas no tan evidentes?
—Tampoco hay que pensar eso. En Inglaterra, por ejemplo, también hay mucha horterada igual o peor que aquí. No hay que olvidar que los hooligans son un invento inglés.
—Eso suena a una dosis de autoestima. ¿Entonces tampoco lo hacemos tan mal por aquí?
—Eso quería decir. Hay grupos y producciones españolas que están a gran altura. Somos victimistas con lo nuestro y entusiastas con lo de afuera.
—¿Se identifica con las definiciones de estilo que hacen sobre ustedes? ¿Cuál sería su repaso?
—Con el segundo disco nos definieron de muchas formas. Pero si me preguntas por una década te hubiera dicho los 60. Con lo de ahora puede que me quede con los 80. Sí que me interesan los 60 o 70 y ese espíritu de Dylan o Lou Reed, que utilizaban la música para contar su película. Pero eso es irrepetible.
—¿Sería posible que Nudozurdo hiciera una canción sobre la crisis europea, ahora llamada crisis griega?
—Puede que sí, porque no es sólo una crisis económica, sino de ideas, de valores. Sí que se puede hacer una canción. Pero no sería algo explícito.
—¿Les llega el respeto que les profesan tanto el público como los compañeros de otros grupos?
—Sí, porque hay cierta hermandad entre todos. Y porque tenemos una industria más potente de lo que a veces pensamos. Nos faltan raíces para mirar hacia atrás, pero el recorrido empieza a estar ahí.
—¿Conocen León y la Fundación Cerezales?
—Vamos con muchas ganas de descubrir sitios y gente nueva. Y tengo un buen recuerdo de una vez que estuvimos tocando en Santa María del Páramo.
—Con tanta experiencia, ¿es verdad que se puso nervioso a estas alturas en sus conciertos en solitario bajo el nombre de Acuario?
—¡Sí! Con el grupo estás arropado en medio de todo el follón. Solo, no. Es normal. Y superable. Decía Chavela Vargas que para definir lo que le inspiraba el público la palabra exacta era terror. Estoy de acuerdo. Si el público no inspira terror es que ya no te interesa.
Lugar: plaza de Cerezales del Condado.
Horar: 22.00.