OBITUARIO
Adiós al genio del histrionismo ilustrado
Muere a los 89 años José Sazatornil, Saza, un imprescindible del cine español
Sazatornil recogiendo un premio en 2013
La primera vez que subió a un escenario tenía seis años, aunque su bautizo oficial en el teatro de aficionados llegó ya cumplidos los 13 y, como profesional, a los 20. Así lo recordaba el propio José Sazatornil Buendía (Barcelona, 1925), más conocido como Saza, en una de las últimas entrevistas concedidas antes de que el alzhéimer le hiciera olvidar que llegó a ser uno de los actores imprescindibles de los años dorados del cine español. ‘Saza’, que llevaba más de una década retirado, falleció en la madrugada de este jueves a los 89 años en la residencia madrileña en la que estaba ingresado. Familiares y amigos pudieron despedirse del intérprete en el tanatorio madrileño de la M-30 antes del entierro, previsto para hoy, a las 11.30 horas, en el cementerio de La Almudena en Madrid.
De barbilla pronunciada, ojos saltones y sonrisa perenne, desplegó su inolvidable vis cómica en más de un centenar de películas y el doble de obras de teatro. Una dilatada trayectoria que se extendió durante siete décadas y que fue reconocida el año pasado con el premio ‘Toda una vida’ que concede la Unión de Actores y años antes, en 2005, con el Premio Nacional de Teatro José Isbert, entre otros galardones. Su carácter afable y su forma de interpretar a los personajes, particularmente histriónica, le convirtieron en uno de los actores más populares, formando parte de una generación de profesionales de la escena, muy prolíficos, con la que el cine español experimentó su despegue en los años 60 y 70. Una época dorada en la que compartió escenario tanto en cine como en teatro con otras estrellas del momento como Concha Velasco, con la que interpretó en el teatro la obra Filomena Maturano, o Gracita Morales, con la que llevó al cine Las que tienen que servir.
Casado con la también actriz Carmen Serrano, con la que tuvo una hija, su currículum artístico reúne decenas de títulos imprescindibles para entender la filmografía española y la propia historia como La escopeta nacional (1978), del valenciano Luis García-Berlanga, un crítico retrato de la clase política y empresarial de los últimos años del régimen franquista en la que daba vida a Jaume Canivell, un ambicioso empresario catalán que viaja con su amante a Madrid para financiar una cacería. Allí pugnará por hacer negocios con la élite política y social y vender sus porteros electrónicos en un momento -mediados de los 70- en el que proliferaba la construcción de urbanizaciones en las llamadas ciudades dormitorio a las afueras de muchas capitales. Además de Berlanga, que contó con el intérprete para otros títulos como El verdugo (1963) y Todos a la cárcel (1993), Sazatornil trabajó a las órdenes de José Luis Cuerda en Amanece que no es poco (1989), con Mario Camus en La Colmena (1982) o con Antonio Mercero en Espérame en el cielo, papel gracias al que recibió el Goya al mejor actor de reparto en 1988 por su interpretación de un funcionario falangista en el Palacio de El Pardo.
Su éxito en el cine y en televisión, donde llegó a tener su propia serie, Los maniáticos, en 1974, no lo alejó nunca de su pasión por el teatro: constituyó su propia compañía en 1957. También tocó el género de la revista, escribió sus propias obras teatrales e incluso cantó. Junto a su genio artístico, quienes conocían a Saza destacaron siempre su carácter afable y la educación y el respeto con los que se manejaba en la vida. «Uno es normal, educado, simpático. No porque seas un actor y conozcas el éxito tienes que ser un idiota», defendía.