Las palabras pintaron el aire
El artista leonés Javier Rueda expone en las salas de la Fundación Vela Zanetti.
El artista Javier Rueda posa ante dos de sus creaciones.
Un poeta, Salvador Negro, interpretó en cadencia poética la pintura de Javier Rueda. Las palabras pintaron el aire la semblanza del pintor. Sucedió en la presentación de la nueva exposición del pintor leonés en la Fundación Vela Zanetti. Por algo la ha llamado, Pintura y versos.
No es difícil interpretar la obra de este conocido artista desde una perspectiva poética. Javier Rueda pinta verso a verso, con pinceladas que se agrupan tras la bruma de las transparencias. Mira Javier Rueda el paisaje como un pentagrama que interpretar, una sinfonía que él traslada al lienzo con la misma meticulosa sinceridad que el poeta desgrana sus versos en el silencio nocturno. Y eso sucede porque Rueda tiene un trasfondo de versificador, unas vivencias interiores que en el último año han salido a la superficie y, aunque el artista dice, «nunca dejaré a un lado los pinceles», también explica, «en los últimos tiempos necesito con vehemencia escribir mis sentimientos. Creo que no hay diferencia entre una y otra actividad. Yo, sobre el papel, pinto con letras en vez de colores. Soy el mismo, pero ahora juego pintando emociones en el aire».
«Nunca olvido León»
Nadie pretende descubrir ahora la pintura de este leonés, que vivió durante muchos años en Madrid, y que en los últimos tiempos ha decidido residir en la costa alicantina. «En Madrid —explica— al quedarme solo ya no tenía nada que hacer. Me fui en busca de un lugar tranquilo al lado del mar. Pero a pesar de que vivo lejos de mi tierra nunca olvido a León. Por eso siempre que hago alguna exposición trato de tener en ella algún paisaje que recuerde a León».
Javier Rueda es un artista viajero. En la galería de la Vela Zanetti se pueden admirar en su interpretación, románticos rincones granadinos, con la Alhambra apareciendo en brillantes destellos. También ha querido el pintor representar los anchos campos de Castilla, paisajes de horizontes eternos. La serenidad del mar en calma, acariciando con sus olas la blanca arena de la playa. Detalles que descubren insólitas perspectivas leonesas. Y, no podía ser de otra manera, sus emocionantes naturalezas muertas, sus bodegones, impregnados de nostalgia, de belleza.
Y con la musicalidad de sus versos el pintor interpreta el rumor del viento, el leve murmullo de la espuma del mar mientras corona las olas. El canto épico de un ruiseñor que vuela sobre el árbol de la vida. Y la brisa de los versos acabará llevándose a un paraíso de intensos colores las hojas muertas que cubren el fondo de sus cuadros. «¡Ay como llora la tarde!/ La luna busca en el aire/ quiere ver al ruiseñor. / El viento se lo llevó». Así pinta versos Javier Rueda, un artista que León y los leoneses debemos reivindicar. Tiene méritos de sobra.