PATRIMONIO
Una jarrita litúrgica, pieza del mes en el Museo de León
Se cree que el objeto puede hundir sus raíces en época visigoda
La jarrita litúrgica
El Museo de León ha elegido como Pieza del mes de septiembre un jarrito litúrgico de procedencia desconocida, aunque se valora la posibilidad de que sea de Palencia aunque pudiera haber sido fabricado en un taller leonés. Esta pieza podrá verse en el centro museístico de martes a domingo, a partir de las 12.30 horas, dentro de una iniciativa que pretende constituir una oportunidad para conocer detenidamente algunos de los bienes expuestos en el museo.
La pieza tiene un cuerpo fusiforme realizado en bronce fundido, se intuye que en la forma original del objeto, en uno de los laterales habría un asa, ya que actualmente se trata de una zona exenta de decoración. Esta decoración se distribuye en tres franjas separadas por cordones: el gollete y la parte superior de la panza se decoran con motivos vegetales, mientras que en la base aparecen flores de lis muy estilizadas.
Se cree que pudo ser elaborado en León porque un taller de la zona produjo estas tipologías litúrgicas según una iniciativa peninsular que asume características norteafricanas y que adquirirán aquí un sello peculiar en sus elementos decorativos. Este taller activo ya en el siglo VII producía objetos suntuarios hispanogodos como fíbulas, broches de cinturón y otros elementos de adorno personal y, a un tiempo, encargos de patenas y jarritos litúrgicos como este. La mayor parte de estas piezas tienen un origen incierto o desconocido, pues muchas de ellas proceden del mercado de antigüedades, lo que impide relacionarlas con un contexto arqueológico. Los pocos ejemplos que aparecen vinculados a su espacio original lo hacen junto a patenas en un entorno funerario, por lo que es muy posible que se utilizaran en el mortuorium. Una costumbre que hunde sus raíces en el mundo romano y que los pueblos cristianos prosiguieron.