Miguel Ángel Martín ILUSTRADOR

«En el Quijote hay mucha crueldad y yo la he ilustrado»

Tras ilustrar a Sade y Burroughs, el dibujante leonés Miguel Ángel Martín se ha atrevido con ‘El Quijote’. El resultado: 149 ilustraciones, donde no escatima humor ni violencia. Hoy presenta los dos tomos editados por Reino de Cordelia en La Casa del Lector en Madrid, arropado por el escritor y académico leonés José María Merino.

Miguel Ángel Martín ante la estatua de Cervantes. A la izquierda, ilustración del Quijote.

León

Creado:

Actualizado:

—¿Cómo fue la aventura de ilustrar ‘El Quijote’?

—La editorial Reino de Cordelia tenía la intención de publicar El Quijote coincidiendo con el 400 aniversario de la publicación de la segunda parte y de la muerte de Cervantes y tenía la propuesta por parte de los filólogos Pollux Hernúñez y Emilio Pascual de hacer un texto distinto al académico y al de Francisco Rico. Su idea era fijarlo a través de versículos, que nunca se ha hecho. Pensaban incluir ilustraciones de Daniel Urrabieta Viergé, que es uno de los ilustradores clásicos del Quijote y, en mi opinión, uno de los mejores. Medio en broma le dije al editor: ya que vas a sacar un Quijote distinto, ¿por qué no con ilustraciones psicotrónicas? Y a los dos días me contestó: adelante con tu Quijote.

—¿Qué son ilustraciones psicotrónicas?

—Mi influencia del pop, de colores fucsias, chillones, y de los western de Sergio Leone. El Quijote es también un western. La Mancha en aquella época era un secarral, con moscas, calaveras de ovejas, con olor a pedo, a sudor...; bueno, La Mancha, y casi toda España. Yo quería reflejar ese ambiente de western. El Quijote es una road movie , un poco como Easy Rider, pero en La Mancha. He tratado de reflejar lo que hay de irreverente en El Quijote , que sobre todo es un libro humor, que es como yo me lo he tomado y lo que han evitado muchos ilustradores, porque les apabulla el hecho de que es una obra maestra. Yo no me he cortado nada.

—¿En quién se inspiró para poner cara a Don Quijote y a Sancho?

—No los he copiado, pero tenía como referencia a Terence Hill y a Bud Spencer. Sancho se parece más a Bud Spencer que el Quijote a Terence Hill. He metido algunos anacronismos humorísticos; por ejemplo, Sancho lleva un pijama rosa, como los del Oeste; y para la armadura de Don Quijote me he inspirado en el hombre de hojalata del país de Oz, con bolas en los hombros y en los codos y tubos...

—¿Cuántos dibujos aparecen y cuántos quedaron fuera?

—Se metieron todos los que hice, quitando algunos bocetos. Son 149.

—¿Cuánto tardó en hacerlos?

—Dos meses. Lo que más tiempo me ha llevado no ha sido dibujar, sino sido leerme El Quijote y el proceso de documentación, para conocer los ropajes de la época o la ambientación y fijar las ilustraciones.

—¿’El Quijote’ le ha obligado a reprimir su vena más sanguinaria?

—No, en absoluto. En El Quijote hay mucha crueldad y yo la he ilustrado. Todo son palizas, peleas, cabezas rotas, la gente sangrando por la oreja... En mi Quijote hay violencia y violencia explícita, pero no me la he inventado, está en el libro.

—La editorial Cordelia ha optado por una edición clásica y, paradójicamente, con ilustraciones rompedoras... ¿no es un poco chocante?

—Mis dibujos también son chocantes, porque en principio son amables, redondeados, en la línea Disney, pero luego los contenidos son duros. No obstante, aquí el texto también es rompedor, porque viene en versículos y hay otras novedades de aportaciones que han encontrado estos filólogos cotejando muchísimos Quijotes. Otra novedad es que han firmado Cerbantes (con b), que es como lo escribía el propio autor. Hay muchas novedades que darán que hablar en el mundo académico.

—El escritor leonés José María Merino le acompaña hoy en la presentación del libro en La Casa del Lector en Madrid. ¿Qué le ha dicho de sus dibujos?

—No le he visto todavía, pero ha hecho comentarios muy buenos de mis cómics.

—Decenas de artistas antes que usted han ilustrado ‘El Quijote’, ¿con cuál se queda?

—Con Urrabieta, porque tiene el espíritu más quijotesco de todos y está muy bien documentado el entorno. Me ha facilitado la labor de ambientación. Tiene ilustraciones caricaturescas magníficas, como una en la que Don Quijote vomita a Sancho en la cara. Es curioso que ningún ilustrador dibujó a Sancho cagando, excepto en una litografía del siglo XIX. Y no he visto una gota de sangre en ningún ilustrador del Quijote, y eso que Cervantes describe muchas escenas.

—¿Cuántas horas ha dedicado a esta edición?

—No lo sé. Cuatro o cinco diarias. Así durante 60 días.

—¿Conoce las ilustraciones que hicieron Antonio Saura o Vela Zanetti del Quijote?

—Las de Saura, sí; son como garabatillos, no me gustan mucho. Las de Dalí son más Dalí que quijotescas. Uno de los grandes dibujantes, Doré, no es un buen ilustrador del Quijote, porque parece más una mezcla entre El cantar de los cantares y La canción de los nibelungos que El Quijote, donde hay crueldad, vulgaridad, violencia, amor, desamor, picaresca... y eso no aparece en Doré y sí en Urrabieta.

—¿En qué proyecto se va a embarcar ahora tras este proyecto ingente?

—Voy a Italia a finales de mes a presentar la trilogía completa de Brian the Brain . Y en febrero participaré en una exposición sobre arte y cómic en la Fundación Telefónica, donde exhibiré los originales que hice para el Thyssen el año pasado.

—Hace mucho que no expone en León.

—Expuse hace dos años en la Casa de León en Madrid y participé hace unos años en el ILC en una colectiva. Pero sí, hace muchísimo que no expongo en León.

—¿Hay algún libro al que le gustaría especialmente meterle mano?

—Después de ilustrar a Sade, Burroughs y Cervantes, que parece que es el cenit... estoy dispuesto a ilustrar cualquier libro.

—¿Es más limitado ilustrar un libro de otro autor que dibujar sus propias historias?

—Evidentemente, en mis historias estoy en mi propio campo. La ilustración es subordinación a un libro. Sin embargo, El Quijote me ha dado mucha libertad. Y es un libro al que se le puede sacar mucho jugo todavía como ilustrador.

—¿Se ve dibujando a los 88 años como Vázquez de Sola?

Cargando contenidos...

—Espero que sí, eso querrá decir que no estoy chocho. Francisco Ayala daba conferencias a los cien años... así sí merece la pena vivirlos.