Diario de León

CULTURA

Subastan el libro ‘leonés’ de Lorca

Bohams vende, por segunda vez en tres años, la obra que quemó el poeta.

Retrato de Lorca.

Retrato de Lorca.

Verónica Viñas
León

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Portada del libro que se subasta. DL

Lo quemó. Sin contemplaciones. A Federico García Lorca no le gustó que su primer libro, Impresiones y paisajes, fuera un fracaso de ventas. Así que prendió fuego a todos los ejemplares que pudo reunir de una obra donde relataba, entre otros viajes, su periplo por León.

Aunque, por suerte, alguno se salvó de la hoguera —muy pocos en realidad—, como el que subasta este mes la casa londinense Bohams, por un precio de salida de 7.000 euros. Curiosamente, Bohams ya sacó a la venta en 2012 el mismo título, que alcanzó un precio final de 10.442 euros (impuestos incluidos). La obra, escrita en prosa por un joven Lorca de 20 años, fue publicada en abril de 1918 a expensas del padre del poeta.

Se trata de una ‘joya’ bibliográfica, ya que ningún ejemplar

de esta primera edición de la obra de Lorca se ha subastado desde 1975 —a excepción del que sacó a puja hace tres años Bohams— y sólo se conservan cuatro copias del libro, una en la Biblioteca Nacional en España y tres en instituciones de Estados Unidos.

El autor de Bodas de sangre estuvo en León al menos dos veces: en 1916 —en el viaje que daría como fruto el libro ‘maldito’ que ahora se subasta— y en agosto de 1933, justo tres años antes de ser asesinado, cuando pasó por la ciudad al frente de su grupo de teatro La Barraca.

A León llegó junto a su amado maestro Martín Domínguez Berrueta, quien avivó en el joven Lorca, más inclinado por entonces a la música —y, en concreto, al piano—, el amor por la literatura. Martín era hermano del gran docente Mariano D. Berrueta, al que la ciudad ha dedicado una calle y una biblioteca.

De aquel periplo, en el que acompañan a Lorca algunos compañeros de la Universidad de Granada, saldría Impresiones y paisajes. El autor de Yerma recorre la ciudad los días 30 y 31 de octubre de 1916 teniendo como guía a Clodoaldo Velasco, canónigo de la Catedral, y a Juan, hermano de los citados hermanos Domínguez Berrueta, profesor de instituto en Salamanca. Lorca y sus amigos recorren los sitios de interés, como el palacio de los Guzmanes, San Marcos, la Catedral y San Isidoro.

El mal gusto leonés

En el libro que subasta Bohams únicamente hay ‘pinceladas’ de su paso por León, Zamora y Salamanca, aunque el poeta de Fuente Vaqueros no pasa por alto el «mal gusto» de las autoridades de la época en llenar de cables los palacios renacentistas reconvertidos en diputaciones, y el afán de los gobernantes por colocar obras de arte modernista entre los monumentos antiguos. Una época en la que León aún estaba fresca la polémica construcción de la casa Botines frente al palacio de los Guzmanes y la ‘Casa de Correos’ a pocos pasos de la Catedral. Por pocos días Lorca no pudo acudir al concierto que el gran Arthur Rubinstein —considerado como uno de los grandes pianistas del siglo XX— ofreció el 2 de diciembre de 1916 en un León que entonces apenas pasaba de los 20.000 habitantes.

Por esta visita o por influencia de Manuel Fernández Núñez y Rogelio Villar, lo cierto es que hay varias referencias en las obras de Lorca al folclore leonés.

El ejemplar, cuya cubierta diseñó el amigo de Lorca y pintor vanguardista Ismael de la Serna, incluye una nota de la editorial al final del libro que anuncia que estaba en imprenta el poemario Elogios y canciones, además de otras obras en preparación, ninguna de las cuales salió a la luz.

De vuelta de su viaje por León y Galicia, Lorca abandonaría definitivamente el estudio de la música y comenzó a escribir poesía.

Tres años antes del golpe de Estado de 1936 Lorca retornará a León con su grupo La Barraca para representar Fuenteovejuna, de Lope de Vega, y La tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado. Entonces Lorca ya era un escritor prometedor y su visita, a diferencia de la primera, no pasa inadvertida en la prensa local. Francisco Pérez Herrero, poeta y promotor del entierro de Genarín, dará cuenta en el rotativo La Mañana de la llegada del poeta granadino y su troupe.

Pérez Herrero sorprende al autor de La casa de Bernarda Alba merendando en el café Granja Victoria. Pérez Herrero, mécanico-dentista de profesión, guía a Lorca por la Catedral, cardenal Landázuri, el barrio de Santa Marina, San Isidoro, la plaza del Mercado y la del Grano, que, al parecer, encandiló al poeta.

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