CULTURA
Patrimonio pone límites al arreglo de San Marcos
Exige control arqueológico y colocar sólo los andamios imprescindibles en la plaza.
Vista de las labores que se están llevando a cabo en la fachada de San Marcos.
Faltaba el veredicto de Patrimonio. Autoriza la restauración de la fachada de San Marcos, aunque con limitaciones. Las obras de rehabilitación, presupuestadas en 1,9 millones de euros, deberán contar con supervisión arqueológica, los pavimentos que se levanten tendrán que documentarse para su reposición posterior y con el fin no ‘afear’ un monumento enclavado en el Camino de Santiago la plaza se ocupará exclusivamente con los andamios imprescindibles. Estas son las ‘pegas’ de la Comisión Territorial de Patrimonio, reunida ayer en sesión extraordinaria, con San Marcos como tema único.
El Hostal, que hace justo cincuenta años se salvaba de la ruina gracias a su reconversión en Parador Nacional, tras haber sido uno de los campos de concentración más cruentos del franquismo, sufre ahora los estragos del tiempo y las fallidas restauraciones. La voz de alerta —como sucedió años atrás con la Catedral— la dio una gárgola que se desplomó de la joya del Plateresco. La nefasta restauración llevada a cabo hace diecinueve años ha dejado profundas secuelas en San Marcos. Los resultados de los análisis financiados por American Express a través de World Monuments Fund, fueron demoledores. La conclusión principal es que la portada del buque insignia de Paradores sufría riesgo de resquebrajamiento y, por tanto, precisaba una intervención urgente. El mal estado de algunos elementos ornamentales, que estaban cuarteados o tambaleantes y que corrían riesgo de desprenderse obligó a retirarlos de la fachada en una primera prospección.
La pátina de resina y barniz aplicada en 1995 por la empresa madrileña Pro Art, en una restauración por la que el Ministerio de Cultura pagó 1,2 millones de euros, ha sido completamente dañina. World Monuments Fund tuvo que destinar 135.000 euros a reparar aquel ‘desaguisado’. En una primera fase se ha realizado el diagnóstico de las patologías de la fachada y se han retirado elementos en mal estado. Ahora toca la restauración integral.
El presupuesto de los trabajos, que corre a cargo del 1,5% Cultural —y que se complementará con otros fondos estatales—, permitirá afianzar la parte más visible de San Marcos, un edificio marcado por la mala suerte. En 1993 el parador se llenó de andamios para una reparación urgente, por importe de 18 millones de pesetas de entonces, tras desprenderse de la portada uno de los santos, que quedó decapitado. Apenas nueve años antes, en 1984, la fachada había sido rehabilitada por la Dirección General de Bellas Artes, que invirtió otros 9 millones de pesetas. El desplome periódico de ornamentos y el deterioro evidente que sufre la fachada pone en evidencia la eficacia de las tres restauraciones que sufrió el monumento en once años (entre 1984 y 1995).